
Esta mañana me he paseado con Duna, he llevado un bastidor de silla a Juan Vicente Comes y, después, me he pasado por la tapicería de Toni y Julio Pardo, dos hermanos que ya eran clientes de papá y que ahora atiendo yo.
Abren su pequeña exposición en la calle Literato Azorín de Valencia, en el número 27, (telf 963416226).
Nada más entrar me encuentro con una colorida composición, entre terciopelos morados y rojos, que visten a un sofá clásico y a un orejero del mismo estilo.Abren su pequeña exposición en la calle Literato Azorín de Valencia, en el número 27, (telf 963416226).


En la trastienda, Julio retapiza y restaura piezas pequeñas, sillitas o silloncitos rescatados de los años 70, piezas delicadas, que hay que trabajar con delicadeza y mimo.


Se volverá a utlizar porque es un relleno de origen vegetal que dura bastante más que los rellenos actuales de goma espuma, a la vez que es transpirable, pero tiene algo en su contra, se necesitan manos hábiles para moldearlo.


De nuevo, un sofá clásico esperando ser restaurado, sus patitas muestran las marcas del paso del tiempo, arañazos, pequeños golpes, cicatrices..., pero ahí están, delicadas, esbeltas, tan finas que aportan una ligereza y elegancia que van mas allá del tiempo y de las modas.
Después de charlar con Julio, vuelvo a montar en Duna y juntos rodamos hasta el taller, en la calle Pare Presentat, nº 10. De camino y cuando paramos en algun semaforo me encuentro con las miradas de algunos conductores que observan a Duna, a sus cromados, a sus galgos..., y me siento bien. En el taller de tapicería me espera una sorpresa, allí, entre piezas de tela, entre bloques de goma espuma, entre acabados en capitoné, me encuentro con una pieza mítica del diseño de muebles, del llamado diseño industrial que predominó en los años veinte.



Un sillón Wassily espera ser restaurado, sus cinchas de piel, ya resecas y fatigadas, se han partido, el resto del armazón, en tubo de acero cromado, permanece intacto, inalterable, imperecedero. No obstante, la obra mas conocida de Marcel Breuer se lleva fabricando, ininterrumpidamente, desde el año 1926; algo, realmente, admirable.


En esta imagen se pueden apreciar dos conceptos, diametralmente, opuestos; acero y cinchas de piel contra un acabado también en piel, pero en capitoné, con planta de herradura, sin líneas rectas, con molduras y pulimentados en nogal. Junto a la butaca, el sillón de acero cromado, tan solo dos elementos, piel y metal, tecnología industrial capaz de curvar esos tubos. A su lado, un ejercicio de artesanía, de oficios ancestrales capaces de manejar la madera, los tintes, el hilo, la piel.

Hola Pedro.
ResponderEliminarUna entrada de lo más instructiva.
Lo que más me ha llamado la atención han sido las restauraciones en la "trastienda", haciendo esas labores es donde, verdaderamente, aprendí el oficio.
Llámame rarito, pero las restauraciones no masivas (instalaciones de hoteles o restaurantes que resultan agotadoras para mis tendones), me pirran, hacen que viaje a mis tiempos mozos de ñapas hasta los Domingos... ese olor típico del crin añejo.
En fin Pedro, un recorrido muy interesante por los lugares de Valencia ;)
Un saludo.
Hola tengo 8 sillas tipo Marcel Breuer y estoy buscando el material para el respaldo y asiento me podriais orientar en el tipo de producto como nappel donde se puede comprar o grosor adecuado para cuero sintetico o similar
ResponderEliminarUn saludo y gracias
Hola, tengo una silla Wassily (bueno, su estructura) y me gustaría recuperarla..
ResponderEliminarPodrías contactarme si te dedicas comercialmente a ello? martalopez80@hotmail.com
Hola, tengo dos sillones wassily con la piel estropeada, podria recuperarlos ?
ResponderEliminarrrodrigum@gmail.com
Hola, tengo dos sillones wassily con la piel estropeada, podria recuperarlos ?
ResponderEliminarrrodrigum@gmail.com
Hola, tengo dos sillones wassily con la piel estropeada, podria recuperarlos ?
ResponderEliminarrrodrigum@gmail.com