miércoles, 30 de diciembre de 2015

METAMORFOSIS DE UN R-160 GRANT FEATHERSTON.



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      Es curvo y de medidas extrañas, poco armoniosas pero son las que me han pedido y el Contour de Grant Featherston sufre la metamorfosis, aunque realmente jamás fue un R-160, lo que hice fue una versión, una aproximación del mítico modelo australiano y ahora el cliente quiere un sofá que aún se aleja mas del modelo original.
    Tan solo me sirve de mi R-160, las barras traseras y algunas cotas, el resto va tomando forma sobre el cartón y después sobre la madera, primero cortan las tijeras y después la sierra de cinta, después las gubias adelgazan los cuadradillos de haya, los suavizan y se convierten en las patas cónicas que daban forma a las cruceta de los Contour en los años 50 y que ahora replican casi todos los diseñadores que quieren aportar un aire escandinavo a sus creaciones, aunque curiosamente esa formula la popularizó el creador australiano.

 
   El modelo toma forma y se cierra demasiado de delante, no puedo aumentar el radio del respaldo y los brazos se alargan, asoman unos cuernos que recuerdan de lejos a los crujientes extremos de croissant o a los extremos del Halcón Milenario. Lo doy por terminado y en el silencio del taller pienso en como empezó todo, en como me da la sensación de que los tiempos están cambiando, en como los tapiceros parece que me tratan de otra manera y en como yo mismo voy percibiendo el entorno y mis propios sentimientos de una forma distinta.


 

 

   No puedo evitar sentir el paso de los años, pero de una forma muy curiosa y al tiempo inquietante. Siento que he ido acumulando experiencia, que desde luego no impide que me equivoque día si y día también, una experiencia que a veces me permite predecir el futuro...., quizás porque veo que la noria de mi vida ya ha dado una vuelta completa y todo empieza a parecerme demasiado familiar, demasiado predecible, la diferencia es que la noria no volverá a completar una vuelta, pero espero que se detenga en la parte alta para poder ver de lejos y hallar alguna respuesta.



 

viernes, 25 de diciembre de 2015

TAPIZANDO ICONOS DEL DISEÑO, APRENDIENDO A VIVIR.



    

   
   Ayer, Juan Carlos Estruch y yo nos abrazamos después de almorzar, después de charlar un rato y después de confesarme que el día anterior se le habían saltado las lagrimas cuando fue a recoger a su hijo al aeropuerto. Regresaba de Inglaterra y ellos también se abrazaron, eran muchos jóvenes los que regresaban a España, los que regresaban a sus hogares y era muchos los padres y madres que les esperaban.
 
   - Pedro, mi hijo me dijo algo que volvió a emocionarme -comentó Juan Carlos mientras daba vueltas al café con la cucharilla- admitió que todos aquellos discursos que le soltaba sobre el futuro y sobre el estudio, sobre el sacrificio, sobre el esfuerzo y que le parecían autenticas chapas..., pues eso, que han hecho de él lo que es ahora, alguien joven y con un futuro prometedor por delante.
 
  Y creo que Juan Carlos volvió a emocionarse al recordar de nuevo ese momento con su hijo..., pero no lloró delante de mi porque los hombres no lloramos en publico, solo lloramos en la intimidad, cuando nadie nos ve, como me ocurre a mi mismo demasiado a menudo, como por ejemplo cuando el propio Juan Carlos me enviaba las  fotos de los iconos del diseño que hemos ido tapizando en estos apenas dos años que han pasado desde que nos conocimos.
 
 

 
 
 
   Ahora entiendo que la sensibilidad y la pasión que hizo llorar a Juan Carlos cuando abrazó a su hijo es la misma que le ha permitido tapizar las creaciones de Wegner y de Juhl con una dignidad conmovedora, la misma que puso en tapizar el Alien Chair o el Hybrid, la misma que le motivó a acompañarme cuando hicimos los reportajes del chéster en deconstrucción y del modelo perdido de Finn Juhl.
 

 
 
   Fueron momentos inolvidables que me emocionaron y que terminaron de convencerme de que ahora, a punto de cumplir 50 años, estaba aprendiendo a vivir y a disfrutar de mi mismo.
 

 
    
 

viernes, 11 de diciembre de 2015

UNA FUTURISTA CHAISE LONGUE.

 
 
  
 
 
 
   
 
La pieza es original, tiene diseño, es algo futurista e incluso "sesentera", rompedora, sensual, podría recordar a los ardientes de labios que inspiraron al conocido modelo de Dalí, pero no, es un prototipo tapizado por Juan Carlos Estruch y Toni.
   Juan Carlos vino al taller con los planos hechos por el mismo y yo puse mi típica cara de espanto y  me invadió una súbita palidez porque no terminaba de ver los volúmenes en tres dimensiones. 
 Pero mi amigo gesticulaba como si estuviese dibujando en el aire y yo seguía el movimiento de sus manos, los enlazaba en el aire y poco a poco fui descubriendo las formas y sus relieves.
   - Aquí me pones esta pieza porque la goma gira aquí y bla, bla, bla, bla.....
   Y este ha sido el resultado, un tapizado que puede parecer sencillo, aunque hacer girar los rellenos en esos ángulos no es fácil, si quieres dejarlo casi sin arrugas ni pliegues, ahí se ve cuando un tapicero ama su trabajo.