jueves, 22 de septiembre de 2016

MECEDORA "VERTIGO" diseñada y fabricada por Pedro Bonache.






          Incluso la inmovilidad resulta dinámica cuando se observa  la Vértigo suspendida sobre sus patines, poderosos, sobredimensionados en la zona central y estrechos y valientes en sus extremos. Forman una especie de cuello de cisne o de extraño boomerang asimétrico que volaría de manera errática y que sin embargo consigue que la Vértigo se balancee sin puntales o patas traseras. 
   Inspirada en Panton y en Pearsall, la Vértigo resulta valiente, audaz, agresiva, distinta, casi inclasificable, alejada de las míticas Thonet y distinta a los diseños daneses apoyados en madera laminada. Quizás brusca de líneas, quizás tan distinta que resulta poco familiar... así es ella, la Vértigo de Pedro Bonache.
 

 
  

miércoles, 7 de septiembre de 2016

OREJERO VINTAGE MODELO "PROA"




  


 
 
 
 
           La brisa de levante peinando las crestas de las olas, creando como crines blanquecinas que se evaporan y que llenan la orilla de un aroma salobre, ancestral, natural y la proa de la barca de pesca, blanca y azul, con nombre de mujer, balanceándose sobre las misma olas que tenaces morirán contra la playa, a los pies de los bañistas, de los pescadores que observan el paso de la barca, azul y blanca, con las redes recogidas, regresando a puerto... y eso mismo piensa el esqueletero que concibe y fabrica el primer prototipo del Proa, por puro capricho, por el gozo de ver en madera algo que gravita en su mente.
   Un sillón que recuerda a la proa de un pesquero, también a la quilla que se hunde bajo las aguas.
  Un orejero de aires tardíos, viejos, de aires vintage y que recuerdan a los modelos daneses, de formas suaves, que hace un guiño con las aletas que rematan brazos y consolas, al estilo de los 50.
   El Proa se reclina audaz sobre una pata en voladizo que mira hacia algunos modelos nórdicos, se tumba como si fuese a encarar una gran ola... y el esqueletero sigue dejando volar la imaginación, lo ve tapizado de azul o blanco, lo ve con algún cordón perfilando sus líneas, de nuevo otro guiño a las maromas, a las estachas y a las jarcias. Azul como ese mar que enamora a las mujeres y blanco como las casitas de la costa, humildes, sencillas y siempre teniendo como huésped a la brisa, a la sal, al ambiente marino que inspira este orejero.