miércoles, 23 de noviembre de 2016

SINUOSO CLASICISMO, LA SONRISA DEL ESQUELETERO





 
 
 


        Zenia, así le bautizan, así me lo piden. Planos que hablan de un sofá de sinuoso clasicismo protagonizado por un copete que pasa por una boa sesteando entre selvaticas ramas, que pasa por el tramo de una montaña rusa sin railes, pero igual de vertiginosa y  que termina virando, escorándose contra el brazo que se vence hacia la voluta en picado, es un tobogán que a veces sube y otras baja, todo depende de  que imaginen los ojos del observador.
 
                                     
                                                

 
  
 
 
 
 
   Me gustan las luces del taller cuando anochece, quizás porque en medio de esa soledad me siento mas cercano al Zenia, a todo esqueletaje que se resiste y que me obliga a usar la imaginación, a tirar de los conocimientos que poco a poco voy acumulando. A todo esqueletaje que renuncia de las líneas rectas y que se divierte retorciéndose, retando a las vetas de la madera, a las líneas de fuerza, retando al esqueletero que debe ver volúmenes ahí donde hay un papel plano, sin relieves, sin vistas en tres dimensiones.
 
 
 

 

   Sonrío observando el Zenia y siento ese extraño gozo, ese placer que no se puede compartir porque nace desde los vericuetos de una mente que empieza a ver su taller de esqueletaje como centro de su universo, solo compartido con los pinares de la sierra Calderona.
   Fuera anochece y llovizna de vez en vez, las farolas derraman su luz y las gotas de agua se iluminan fugazmente, cuando atraviesan su haz, después se estrellan en la calle y convierten el asfalto en una lamina negra de charol efímero.
   El Zenia y su boa se retuercen, la serpiente adquiere forma de sonrisa y el esqueletero le devuelve el gesto.

jueves, 3 de noviembre de 2016

"RO", EL OREJERO TRANQUILO.






     Observando la personales líneas del "RO" de Jaime Hayon admito que yo jamás habría sido capaz de concebir un modelo como el que el diseñador madrileño ha creado para Fritz Hansen.



 
 
     Observando la recreación que he fabricado descubro que mis conceptos estéticos quedan muy lejos de las tendencias actuales, de las formas que Hayon ideó para crear un modelo de aspecto algo soso, demasiado tranquilo, casi inofensivo, como envuelto en un halo azucarado... realmente su nombre significa eso en danés, algo tranquilo, sosegado, relajado. Sin embargo, el "RO" se vuelve valiente a medida que asciende y se aleja de la cintura anodina, para estrecharse, para encorvarse armoniosamente, al tiempo que rompe que la estética del respaldo inclinado.



 
   En el "RO", el respaldo se estrangula creando el espacio para el cojín que adquirirá la función de cabezal, pero ese estrangulamiento se vuelve a liberar a medida que se eleva buscando unas orejas que si rinden culto al clasicismo del sillón de orejas, pero finas, limpiamente perfiladas, con la tela fundida contra la carcasa de fibra de vidrio.
    Observando mi versión del sillón de Hayon sonrió al contemplar esa copa, al comprobar como se retuerce la oreja en línea con el copete... este sillón es distinto, muy personal, de belleza tímida, nada salvaje, pero que termina por gustarte, sin demasiada pasión, sin enamorar locamente, pero haciéndote sonreir y trasmitiendo calma y sosiego... como su nombre "RO", by Jaime Hayon.