jueves, 13 de agosto de 2015

ISAMU NOGUCHI...., en "LA DECORADORA"



   

Poco a poco los grandes diseñadores van desfilando por las paginas de "La decoradora"....., fragmento.


"...............   Sara se humedeció el labio, jadeó y notó como empezaban a acelerarse sus latidos, sonaban igual que cuando corría hacia la silueta del Papa Bear…, aunque esta vez no tenía que correr, volvía a escurrirse entre los colchones, entre las sillas de plástico que aun conservaban los logotipos de Amstel…, y Tarsis la observaba, se fijó en sus nalgas, en la costura de la ropa interior que surgió cuando Sara flexionó las piernas para alcanzar la punta de ese cristal.

   Yuri sonrió y empezó a mover su pelvis rítmicamente, pero se quedó quieto cuando el bosnio le miró por el rabillo del ojo.

    Sara se coló entre los colchones y pudo tocar la tapa, le sorprendió su grosor, le sorprendió su sección triangular, los ángulos romos…, sus ojos buscaron nerviosos entre la penumbra de la caja y dio con una forma que recordaba a un cuerno de suaves perfiles, negro y que se estrechaba hasta formar un brazo rematado en otro pedazo oval, pero más corto…, sonrió y asomó la cabeza entre la carga.

   - Necesito que me echéis una mano –rogó Sara, no pudiendo evitar sonreír, no pudiendo evitar mirar a Tarsis esperando su aprobación, esperando un premio, una recompensa- me parece que habéis encontrado una coffe table de Noguchi –anunció en inglés, reculando y bajando de la furgoneta- tened cuidado que el cristal pesa, va encima de esas patas teñidas en negro que hay en el piso.

   - Le faltan dos patas –replico Yusuf- no vale, se cae.

   - La mesa es así, hay que colocarlas en ángulo recto, es una mesa de diseño, los diseñadores son así…, hacen cosas raras que solo sirven para impresionar a las visitas –explicó Sara usando un tono humilde- si la tapa de cristal está entera y si es de Vitra, tiene su valor y si es una copia china, pues menos pero también lo tiene.

   Tarsis señaló hacia el interior de la furgoneta, Yuri y Yusuf se subieron y empezaron a apartar los trastos para poder sacar la tapa de vidrio y las patas......................."
 



martes, 4 de agosto de 2015

QUIZAS RECORDANDO.





         Mi hermana Rosalía posa sobre el sillón que cambió mi vida, sobre la estructura desnuda de mi versión del R-160 de Grant Featherston..., quizás esté recordando su niñez en el taller de esqueletaje, cuando realmente era la vivienda de mis padres.
  Yo también conservo retazos de recuerdos, aún bastante intensos. Recuerdo cuando subía a la diminuta terraza en la que el olor a caca de gato era tan intenso que aún no lo he podido olvidar, recuerdo la sorpresa que me invadía cuando descubría las caras ocultas de los edificios, observaba el ir y venir de los gatos sobre las uralitas y escuchaba las charlas de algunas vecinas que tendían la ropa en las galerías.
  No puedo olvidar las tardes en las que bajaba al taller y me dedicaba a cargar basquets de leña que después arrastraba con un carrito de rodamientos hasta el horno de leña del tío Pepe. El hornero tenía una cadera hundida y siempre se apoyaba en un tosco bastón, aún así manejaba la pala de panadero con habilidad. Recuerdo que me paga algunos duros y que en Fallas me los gastaba comprando petardos verdes..., eso lo recuerdo y también recuerdo que el mayor placer era cuando conseguía suficiente dinero para comprar un mazo entero de petardos verdes. Después llegaron los masclets, brutales y ensordecedores, demasiado violentos para mi..., y todo eso ocurría en el taller como centro de nuestras infancias y que curiosamente se ha convertido en el centro de mi vida,