martes, 26 de junio de 2012

VICENTE BOLUDA, RESTAURADOR Y DECORADOR DE MOBILIARIO CLASICO Y CONTEMPORANEO.


Esta vez no hace falta que monte sobre Duna para visitar a Vicente Boluda, tanto él, como yo, seguimos viviendo en la misma calle donde nacimos, en la calle Pintor Goya de Valencia. Nos vemos casi todos los días, de la misma forma que nuestros padres y nuestras madres se veían casi todos los días; ahora solo quedan ellas, las madres.
Mi padre, el viejo ebanista, ya nos dejó después de esos ocho años de invalidez, pero el padre de Vicente Boluda, el artista fallero, decorador y  dibujante, falleció casi sin avisar, justo cuando vivía la placidez de la jubilación y sin dejar de asistir a cursos, sin dejar de apreciar cualquier atisbo de arte en la vida. Recuerdo el entierro en Llanera de Ranes, en una mañana inundada de un sol intenso y con los ribazos de aquellos caminos rurales envueltos en una explosión de color y vida, recuerdo como sonó esa canción de Serrat que habla de la Carrera de San Jerónimo y de un gorrión, de la misma forma que Beni Goodam y Glenn Miller sonaron en el funeral del viejo ebanista.
Recuerdo que hace ya bastantes años, me lo encontré en el portal de la finca, observando atento una raya de lápiz, que empezaba en el mismo portal y que terminaba tres pisos mas arriba en una graciosa espiral.
- ¡Fíjate Pedrín con que gracia a terminado la travesura, tiene su cosa, tiene su armonía!.
Aquella observación me impactó y desde entonces trato de apreciar los matices y el detalle agradable de una realidad que muchas veces no lo es.
Y mi amigo Vicente siguió la estela artística de su padre, su hermana Celia también. Su mujer, Amparo, se convirtió en esa compañera, en ese apoyo que toda persona anhela en la vida y la hermana mayor, y amiga mía, Amparín también estuvo ahí, criada entre óleos, acuarelas, lacas y pan de oro. Crecieron enmedio de ese oficio, el mismo que continuó Vicente Boluda.
Pero los tiempos van cambiando y Vicente, como yo mismo, tiene un blog en el que muestra algunos de sus trabajos. Me he permitido la confianza de traer aquí algunas de sus fotografias, pero también otras que tienen bastantes más años, imágenes de otra época, de otros años, de un tiempo pasado que no deberíamos olvidar nunca.
Esta fotografía refleja un mundo curioso, el del cartón-piedra, el de la fantasía de las Fallas y el de la creatividad de los artistas. Refleja el mundo que envolvió la vida de los tres hermanos, Amparín, Vicentín y Celia..., dicen que de casta le viene al galgo.
Vicente Boluda, padre, decorando una inmensa consola con detalles y relieves chinescos.
Uno de los ninots hechos por Vicente Boluda que resultó indultado y que, más tarde, la revista erótica LIB inmortalizó en sus páginas.
Esta fotografía está tomada en la planta baja, gemela a la mia. Nuestros padres llegaron a trabajar codo con codo, viveron aquella época en la que aún se cenaba en los portales de las casas y en la que el griterío de los niños y sus juegos llenaban los barrios en las noches de verano.
Colocando precinto para ir rematando las fallas.

Pero el tiempo no deja de pasar, de correr o de volar, y Vicente nos muestra desde su blog todo lo aprendido a la vera de su padre.
Incluso buscaron a Vicente para que decorase y dorase el cabezal del dormitorio de una diva llamada Alaska. 

Esto es solo una breve muestra de los trabajos de mi amigo, podéis visitar su blog Vicente Boluda o enviarle un correo a vicenteboluda@gmail.com o llamarle al móvil 610864362


miércoles, 20 de junio de 2012

Y EL R-160 DE GRANT FEATHERSTON ROBÓ EL AZUL DEL CIELO.








Vestir las voluptuosas formas de mi versión del R-160 no iba a ser fácil; lograr que las telas se adaptaran a unas curvas exageradas y unas líneas sinuosas y audaces, iba a necesitar de paciencia y de ingenio.
 Pero para éso estaba Jose Gómez, para echarle la misma imaginación e ingenio que usa cuando crea sus pufs, coloristas y casi delirantes, tan delirantes como los trazos curvilineos del R-160. También iba a necesitar de tesón y de horas de trabajo, de rellenos y de pruebas, pero para eso estaba Julián, el hermano de Jose, tapicero infatigable, inquieto y con una gran capacidad de trabajo.




Los hermanos Gómez me llamaron un par de veces para que les diese mi opinión. Al primer intento lo plantearon con un estilo clásico y después rectificamos, tratamos de lograr ese efecto cuenco o bañera que produce la tela cuando se ciñe a las curvas tan solo con costuras, sin desaparecer en ningun momento. En ese punto entraron en juego los botones y su presión sobre ese inmenso azul que robó la luminosidad del cielo mediterráneo, quizás para devolverlo a esos amaneceres brumosos que suelen velar los días del norte español.


Creo que el R-160 ha quedado fantástico, hipnotiza y por donde lo mires encuentras fluidez, armonía, equilibrio, curvas..., oficio y una tela mimada, casi pegada a unos volúmenes que parecen flotar sobre su cruceta de haya  teñida de roble.
Una réplica hecha en Valencia, en España..., una réplica hecha por los últimos artesanos de la tapicería y del esqueletaje; una pieza, verdaderamente, hermosa que no tiene nada que envidiar a las miles de réplicas que circulan por la red.

martes, 12 de junio de 2012

¿PUDO JOSE CASTILLO RETAPIZAR EL SILLON DEL PADRE DE FRASIER...?.


¿Pudo Jose Castillo retapizar el sillón del padre de Frasier....?, pues claro que sí. Esta semana me ha enviado las fotos de un sillón reclinable, conocido, popularmente como sillón relax, que entre él y su hermano Jorge han retapizado.
El cambio de telas no ha sido muy vistoso, a mi parecer, pero se puede ver como ha rejuvenecido y como ha quedado listo para facilitar esas siestas o  cabezadas a las que nos invita, cuando empujamos con la espalda y el respaldo cede, al tiempo que se eleva la
platabanda y nos permite reposar las piernas.




Martin, el padre de Frasier, pasaba muchas horas en ese sillón reclinable tapizado con una rugosa tela verde, que desentonaba brutalmente con la elegancia del apartamento de su hijo. Realmente, ese sillón reclinable reflejaba la enorme diferencia entre padre e hijo. Martin, el policía retirado solo aspiraba a beber una cerveza, a compartir ese sillón con Eddy y a ver sus programas favoritos, mientras Frasier mariposeaba entre sus muebles de diseño y gustaba de reposar en la elegante y espectacular Eames Longue Chair en la que fluía la piel natural y el tablero laminado curvado.
 Dos muebles antagónicos, dos sillones que representaban a dos generaciones distintas, a un padre y a un hijo..., que llega a echar de menos a ese sillón reclinable, horrible y de visión molesta,  ese sillón que casi contaminaba el ambiente selecto y exquisito del apartamento sobre Seattle, sobre la lluviosa ciudad que cada noche escuchaba los delirios de ese psiquiatra encantador, aunque algo empalagoso y tan snob que, posiblemente, jamás se habría sentado, ni habría colocado en su salón, el sofá del Central Perck en el que los protagonistas de Friends pasaban las tardes. Por cierto, pese a todo, cuando Martin se marcha del apartamento y se lleva su sillón reclinable, remendado con cinta americana..., Frasier si que lo echa de menos, echa de menos a esa especie de alienígena verde y a ese anciano, que utiliza su trípode para caminar y para seguir viviendo.
En mi casa solíamos ver la serie, mi padre reía bien a gusto con ella desde su sofá o cuando se levantaba a estirar las piernas y se apoyaba en un andador de tres patas, como el que usaba Martin y que en casa terminamos llamando "el frasier".
- "Tráeme el frasier, tráemelo que algún día..., andaré" -solía afirmar mi padre sin llegar a creer que las secuelas de su ictus eran incurables, jamás lo creyó y así pudo afrontar esos últimos ocho años de su vida.

domingo, 3 de junio de 2012

ASI SE RETAPIZA Y RESTAURA EN TAPIZADOS CASTILLO.

Jose Castillo, a parte de dejar comentarios kilométricos, también tapiza y restaura. A veces, llegan hasta sus manos piezas valiosas, interesantes, auténticas antiguedades que rejuvenecen cuando salen por la puerta de su tapicería y regresan al hogar de las clientas; y digo clientas porque suelen ser ellas, las mujeres, las que tienen la suficiente sensibilidad como para encargar este tipo de trabajos.
Me ha enviado una serie de fotos donde se puede apreciar el
antes y el después de unas piezas que deberían de haber terminado en la basura, abandonadas junto a cualquier contenedor urbano, pero afortunadamente no fue así.

Aquí se puede apreciar como han reforzado la estructura suplementando la madera vieja con unas piezas nuevas. Muchas veces, Jose o Jorge se pasan por mi carpintería para que les corte algunas piezas con forma y así poder continuar con las restauraciones. Ellos lo hacen todo, empezando por el desclavado y terminando por volver a encolar todas las piezas que con los años y el uso se habían soltado.

Las dos butaquitas ya restauradas, retapizadas y pulimentadas.



De vez en cuando llegan a Tapizados Castillo piezas muy interesantes, como esta pareja de sillones de estilo Art Decó, algo deteriorados, pero aún rezumando esa atractivo de los muebles de estilo y clase.



Gatos de apriete y cincha de yute, la pareja de sillones va por buen camino de las manos de Jose y Jorge.


Y los sillones terminados, rematados con doble vivo y con una tela clara que realza las partes de madera vista pulimentadas en nogal.

Esta pareja, de cintura estrecha y formas sinuosas, me encanta, es un diseño sencillo pero fluido y elegante, las encuentro preciosas y dignas de ser restauradas mil veces.