miércoles, 28 de marzo de 2012

UN OREJERO DE CASI 40 AÑOS

El viejo terciopelo rojo y el claveteado, aún daban cierta vida y porte al viejo orejero que Brauli me trajo para replicar. En un principio, mi cliente había pensado desclavar y retapizar el viejo orejero, pero al descubrir los agujeros de la carcoma y los restos de un anterior retapizado, muy poco profesional, no habían retirado la tela anterior, decidió hacer dos esqueletos, dos armazones nuevos.Lo observaba y no pude evitar buscar las marcas o las firmas del esqueletero que los fabricó en su día y cual fue mi sorpresa al encontrar la impronta del viejo ebanista, la letra de mi padre sobre un armazón de casi cuarenta años.
Cabeceé y no puede evitar pensar en la Rueda de la Vida, mi padré ya no estaba y su obra aún continuaba ahí fuera, ocupando salones, dormitorios o zaguanes..., o regresando al taller que les dió forma.

El viejo sillón orejero, reducido y aún elegante pese a su vejez y a su estado, era la prueba de una forma de pensar y de trabajar en la que no cabían los términos actuales del usar y tirar o el de la obsolescencia programada. Se trabajaba bien y a conciencia porque se respetaba al cliente.
 
Y Brauli Ortega cargando el silloncito. Al fondo de la furgoneta se ve otro orejero que también repliqué, pero en aquel caso el esqueleto estaba, literalmente, machacado y se asemejaba más a un pecio que a un sillón.

martes, 20 de marzo de 2012

UNA BUTACA ELEGANTE Y EQUILIBRADA


Jaime y Juana me visitaron la semana pasada y durante unos minutos estuvimos estudiando el plano de la butaquita, después charlamos un rato y me contó que de muy chiquitín, cuando apenas si se podía mantener en pie, ya le daban un pequeño martillo y unas tachas.
- Y así me entretenía Pedro, como yo veía que allí todos clavaban tachas, pues yo también clavaba y aprendía.
- En los tiempos que corren habrían demandado a tu madre y a tu padre..., ¡te podrías haber comido los clavos...¡
Jaime cabecea, me cuenta más vivencias y observo como Juana le mira sonriendo y escuchando encantada el relato de su marido.
Más tarde, Jaime recorta el perfil de la pata Chippendale impregnada de pan de oro, que él hará y nos despedimos.
Al día siguiente volví a desplegar los planos y empecé a sacar las plantillas, pero en papel.
Copetes de respaldo y brazos ya mecanizados.

Preparando las piezas que harán de unión entre la consolita y el brazo que descenderá, armoniosamente, desde el respaldo.

Tres secuencias de corte para lograr que la pieza se "abra" hacia los lados ligeramente. Se recorta con forma y se encola en el lado contrario.

La base principal, se ven las "consolitas" que recibirán la media luna y ésta, a su vez, al brazo.

Planteando la pieza.

Ya encolada y atornillada y esperando el montaje del brazo.

Y la butaca ya terminada, con las piezas para "volver" la tela ya en su sitio y lista para recibir esas patas Chippendale repletas de tallas y dorados.
La observo y me gusta, pese a ser bastante ancha, la butaca se ve elegante y armoniosa, las vueltas de los brazos y de las consolas juegan con el respaldo formando un trazo contínuo y sinuoso, agradable y ligero.


viernes, 16 de marzo de 2012

EL MUEBLE, número 597.


Hace tiempo que descubrí de que manera tan intensa me     influían los colores, pero no sabía lo que el especialista, en cromoterapia, Mariano Bueno, cuenta en el número 597 de "El Mueble" sobre la influencia de los colores en el estado de ánimo.
" Hoy sabemos que tenemos fotoreceptores en toda la extensión de nuestra
piel, que perciben las ondas electromágneticas de la luz asociada a los colores..."
En el artículo se habla de esa capacidad de la luz y los colores para variar nuestro estado vital, nuestro humor pero, sobre todo, para poder modificar los ambientes de la casa, para lograr sensaciones agradables, de relax o descanso o un efecto contrario, vigorizante, animoso y vital.
Mariano Bueno aún da mas pistas sobre el por qué de esa importancia y yo, como es habitual, trato de explicarlo con la prehistoria, con la Evolución.
Los colores nos han acompañado desde siempre, pero alcanzaron su máxima importancia en el momento en que nuestra adaptación fue mermando los otros sentidos a favor del visual.
Los humanos podemos distinguir tal gama de colores que estamos sujetos a ellos psicológicamente, asociamos los días luminosos a la alegría, a las ganas de vivir y los días cubiertos como oscuros, como grises tristes y apagados. El verde intenso de la primavera invita a moverse, a reír, a correr, mientras que el ocre y el amarillo del otoño nos arranca una sonrisa melancólica y nos invita a recogernos dentro de las casas.
El artículo nos sigue ilustrando sobre cómo manejar esos tonos y acabados, nos dice cuales están marcando tendencia y hacia el final del reportaje nos expone una útil tabla en la que se nos explica cómo influyen en nuestro tono ideal, esos colores.
Pero El Mueble me reservaba otros artículos, otros reportajes y docenas de buenas fotografías que no he podido evitar comentar.
Observo el sofá y veo su armazón, éste es todo un clásico en tapicería, tengo clientes que lo bautizan como Ascot o Sendra y es una pieza elegante, ligera de líneas y con buena capacidad, sus brazos no son muy anchos y permiten unas holgadas plazas.
Una colorista rinconera, enfundada y con vivos rojos rematando cojines y la misma funda. Pagina 4.
Y en la página 2, una composición moderna, pura y sustentada por unas patas de acero cromado. La observo y también vislumbro su armazón, su esqueletaje, su hechura interior. Incluso me atrevo a idear como ensamblaría las patas en una estructura igual, o similar, hecha por mi. No sería difícil, una recalada en inglete entre asiento y consola de brazo y en su interior se remataría la tapicería y se encajaría la pata. Sí, se podría hacer, claro que sí.
Un cabecero clásico en capitoné y con orejas...¡¡¡, si, si. Hace unos meses hice uno para Sirna, una prestigiosa firma de decoración de Alcácer, en Valencia. Pero mi cabecero era bastante más audaz y airoso. Sus orejas se abrían hacia los lados y el copete declinaba, formando una vaguada que llenaba de movimiento y ligereza a un cabecero de más de dos metros y medio de longitud. Página 6.

domingo, 4 de marzo de 2012

UN SOFA DE DISEÑO ITALIANO PERO CON ARMAZÓN Y TAPIZADO ESPAÑOL.




Muchas veces, las clientas llegan con revistas de decoración, con recortes o con un catálogo italiano de sofás en el cual han encontrado uno que les gusta, uno de esos modelos de diseño, uno de ésos que, perfectamente, podrían ilustrar alguno de esos catálogos de firmas de renombre , prestigiosas, elitistas, exclusivistas y de precios disparatados, caros y, a veces, injustificables.


En este caso, el sofá se caracterizaba por un frontal muy estrecho y una enorme pieza de goma-espuma ocupando todo el asiento, sustituyendo a los tradicionales cojines, incluso en el respaldo, al tiempo que la clienta habia anotado, sobre el catalogo, algunas medidas especiales respecto a la altura del brazo.
Estuve haciendo algunos bocetos y al final volví a recurrir a las plantillas hechas por mi padre hace más de diez años. El modelo Javea, convenientemente modificado, podría valer para replicar ese modelo italiano.

Y de nuevo papá echándome una mano con sus letras, con sus números, con la pasión del viejo ebanista.

Los largueros cortados en la sierra de cinta y preparados para cepillar y regruesar en la Universal.

El respaldo ya montado.

Resposabrazos delantero y el larguero listos para ensamblarse a caja y espiga.

Y el modelo italiano de encargo hecho una realidad.

Se puede observar la superficie plana del asiento que recibirá
un tablero al cual se habrá pegado el gran bloque de goma-espuma, prescindiendo del tradicional cinchado con bandas elásticas.

Detalle del resplado, espontaneo incluido, je, je, je.
Y el sofá que tan solo existía en un catálogo y en la ilusión
de una clienta con gusto.