

El chico se asomó a la carpintería titubeando, muy respetuoso y dirigiéndose a mi "de usted"; vestía con elegancia pero al tiempo con sencillez, ni rastro de serrín en sus ropas y tez blanquecina, pero con una incipiente barba que destacaba, punteando de negro su mentón.
Me pidió que le hiciera una cajita de madera y yo le pregunté que para que la quería.
- "Para hacer una vieja cámara de fotos..., es que estoy estudiando fotografía".
A partir de ahí fluyó la comunicación y le acribillé a preguntas sobre esas viejas cámaras que consistían, tan sólo, en una caja de madera oscura. Me explicó que era sencillo; se colocaba un papel sensible en la portezuela y, sobre el orificio de 2 centímietros de diámetro, una chapita fina de metal que hacía las veces de diafragma pero fijo. Después sólo era cuestión de exponer a la luz el tiempo necesario para que los compuestos químicos se impregnasen de esas imágenes, de la luz y de las formas del exterior.

- "¿Y cómo salen las fotos...?" -le pregunté con cierta sorna y desconocimiento.
Arqueó sus cejas y dijo muy serio.
- "Perfectas, llenas de detalle, de matices...., pero en blanco y negro, claro".
Seguimos hablando y le dije que para el viernes estaría.
Me pidió que le hiciera una cajita de madera y yo le pregunté que para que la quería.
- "Para hacer una vieja cámara de fotos..., es que estoy estudiando fotografía".
A partir de ahí fluyó la comunicación y le acribillé a preguntas sobre esas viejas cámaras que consistían, tan sólo, en una caja de madera oscura. Me explicó que era sencillo; se colocaba un papel sensible en la portezuela y, sobre el orificio de 2 centímietros de diámetro, una chapita fina de metal que hacía las veces de diafragma pero fijo. Después sólo era cuestión de exponer a la luz el tiempo necesario para que los compuestos químicos se impregnasen de esas imágenes, de la luz y de las formas del exterior.

- "¿Y cómo salen las fotos...?" -le pregunté con cierta sorna y desconocimiento.
Arqueó sus cejas y dijo muy serio.
- "Perfectas, llenas de detalle, de matices...., pero en blanco y negro, claro".
Seguimos hablando y le dije que para el viernes estaría.
Nunca había hecho una cámara de fotos...., lo mío es ésto, ese caos de esqueletos, sofás, banquetas, silloncitos, pufs. Pero bueno, ahora sé cómo hacer una máquina de madera capaz de detener el tiempo, una visión, un momento de nuestra vida, de la vida de este planeta.
Hola Pedro.
ResponderEliminarQuien me iba a decir a mí que se podía forrar una cámara de fotos... y es que uno no deja de aprender un día sí y otro también.
Me ha parecido de lo más interesante, ahora sólo falta que te hagas con una muestra fotográfica del artilugio y nos la enseñes, que me pica la curiosidad del afoto.
Un saludo Pedro.
Yeahhhh....¡¡¡¡, Tapesty, noooorrrrrrrrrrr, la caja no es para forrar una cámara, la caja es la camara, si, si, si. Pero me has dado una idea, le comentaré a Vicente que si algun dia me acerque alguna de las fotos que aga con ella.
EliminarYa, ya... si lo había pillado de primeras, de hecho lo has explicado transparente, pero cuando veo madera virgen lo primero que hago es buscarle la vuelta para tapizarla, supongo que un barnizador compulsivo pensará en darle color o el tallista la esculpe con la gubia mental, deformación profesional creo que se llama ;)
EliminarCuando la vi, enseguida pensé en una cámara tapizada, no que fuera una "funda" de madera y es que fui escueto al explicarme...
Un saludo Pedro.
Je, je, je...Tapestry, si es que nos mata la deformacion profesional.
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