martes, 21 de octubre de 2014

SOFÁ CHESTER, DISEÑANDO Y FABRICANDO UN ICONO.













 
   


 De las paredes del viejo taller de esqueletaje cuelgan centenares de plantillas de cartón, sobre algunas de ellas, el serrín lleva posado casi que varias décadas, muchas de ellas cuelgan del mismo clavo casi que varías décadas y la mayoría de ellas fueron hechas por mi padre.
  Todos los días me emociono al encontrarme con su letra sobre el cartón envejecido, con su trazo enérgico y seguro, pero también artístico y elegante.
  Siento que deseo llorar y me pregunto que es todo esto que nos rodea. No llego a entender que papá siga ahí pese a que se marchó hace ya  mas de tres años, incluso las plantillas de su Chester siguen colgadas del clavo oxidado. Era un esqueletaje que montábamos para Villa Garnelo, una prestigiosa firma de mobiliario valenciano que lleva varias décadas vistiendo las casas mas adineradas de Valencia. Su propietaria es Maria Francisca y papá apostilló con su nombre los patrones.
  Pero esas plantillas ya pertenecen a otro tiempo y creo que es el momento de diseñar mi popio Chester, me imagino que a papá le gustaría y quizás por eso decidí plantearlas de madrugada, con el taller en calma y con la mente mas lucida, llegando a creer que a él le gustaría andar por ahí mirando..., pero ya sin corregirme, ya sin decir aquello que solía abatirme.
   - ¡Deja, que vale mas hacerlo que mandar hacerlo...¡

 

 
 

  Era una expresión demasiado dura, pero a papá le habían enseñado a trabajar, nadie le enseñó a enseñar y conmigo tenia poca paciencia, aunque yo tampoco era  muy despierto, la verdad.
    Pero las plantillas del nuevo Chester fueron apareciendo sobre el cartón y después sobre los tablones de pino.



  Al final de la tarde me vi  dándole vueltas al armazón y tratando de volver a pensar como un tapicero, hasta el punto de tener que desmontar la gabia o aldaba para dejar mas espacio para el relleno y para que las manos del tapicero puedan moverse entre ellas, moldeando, atando los muelles, dando tensión, adaptando la piel, creando paso a paso el mítico capitoné, otro icono de la tapicería, igual que el  imperecedero Chesterfield.
  





 

miércoles, 8 de octubre de 2014

ESQUELETAJES VIRTUALES Y PEDALADAS POR LA SERRANIA.




 

  Cuando pedaleo por carretera apenas si puedo abstraerme, tengo  que estar atento al tráfico, a la circulación, a los automóviles..., pero cuando pedaleo por la sierra Calderona con la bici de montaña todo cambia, desaparece el ruido de los motores y tan solo escucho el murmullo de los neumáticos sobe la tierra, mi propia respiración cuando trepo por alguna de sus rampas y el canto de la alondra cuando paro en alguna de sus fuentes. Después sigo pedaleando y mi mente se va a ese sofá que me han pedido y que no tengo claro como hacer, voy pedaleando ensimismado y pensando en como plantearlo hasta que la Calderona me da la respuesta, en ese momento sonrío, vuelvo a parar y escucho el viento entre sus pinares o rozándose contra sus riscos y  contra sus paredes de rodeno.
   En esos momentos me siento un poco como Julio, como el protagonista de esta novela que tenía que escribir a esta serranía que tanto me a dado y que tanto tiene que ofrecer a las personas que sean capaces de amarla y respetarla como se merece
    Si a alguien le apetece leerla tan solo tiene que seguir el enlace y descargársela gratuitamente.

   "El hombre de la sierra Calderona" ,  así se titula la aventura de un hombre que renuncia a la sociedad y a la compañía de los humanos y que se refugia en otra sociedad, compuesta por tres podencas, por una galga, por un ratonero valenciano y por toda la Sierra Calderona. 





















viernes, 3 de octubre de 2014

"TRAZOS DE MADERA", SILLEROS Y EBANISTAS.





   





  Nunca he ocultado mi admiracion y mi respeto por los ebanistas y por los los silleros y cada vez que visito a los hermanos Blazquez, en su fabrica de Silla, aumenta mi admiracion hacia todos los oficiales y artesanos que trabajan la madera vista. Son oficios difiles y que necesitan de mucha atención y de mucho mimo, de unos ajustes perfectos y de una dedicación absoluta.
  Yo como esqueletero tengo muchas mas ventajas que Maria José, que Emilio o que Juan, a la hora de fabricar un armazón que finalmente ira cubierto por rellenos y rematado por hermosa telas. Puedo equivocarme y rectificar porque las huellas de mis torpezas no se verán. Puedo grapar, atornillar y crear curvas y formas complejas con relativa facilidad, sin embargo, el ebanista y el sillero trabaja con todo en su contra, no se puede equivocar lo mas minimo porque su trabajo está desnudo ante los ojos del cliente y ante los suyos. Tampoco puede usar cuaquier madera, necesitan una materia prima noble, sin grietas, sin nudos, sin imperfecciones y ante todo necesita de unos ajustes impecables, de unos ensambles que se fundan intimamente, desafiando a las vetas y a las garceas, desafiando a la propia madera que algunas veces moverá o se abrirá, delatando la junta o dejando aflorar una extraña huella cuando el pulimentador le aplique el color.





   Por todo eso me maravillo cuando visito las ebanisterias y mas cuando me encuentro con un clan familiar trabajando al unisono, como son los Blazquez, con Juan, el patriarca, a la cabeza y con Juan, Emilio y Maria José continuando con la tradición, pero añadiendo, innovación, valentía y creatividad.
   En Trazos de Madera llegan mas allá y se atreven con cualquier mueble y con cualquier objeto de deseo que se pueda fabricar en madera. Son capaces de afrontar grandes series o pequeños pedidos, gracias a sus dos controles numericos o  a las manos de sus oficiales.