sábado, 18 de febrero de 2012

HOY HACE UN AÑO QUE MURIÓ EL VIEJO EBANISTA.

El viejo ebanista y alguna de mis hermanas, esa pared del fondo repleta de plantillas es la misma que la de la foto de abajo, hecha por mi sobrina Anna. Una vieja foto impensable hoy en día. Mi madre criaba a sus hijas en la misma planta baja en la que papá trabajaba, aún en aquel corral alquilado. Unos años después, los dueños de la planta baja le propusieron que comprase la vivienda y un préstamo de mi abuela materna consiguió que hoy en día yo tenga un bajo donde poder ganarme la vida gracias al sacrificio de ellos, de papá y mamá.
Tres de mis hermanas posando sobre la Universal, una de esas máquinas que papá compró lleno de ilusión y valentía.
Imagino que mi abuela paterna Agueda, en la misma planta baja vivienda-carpinteria-hogar-taller.

Y hoy hace un año que falleció papá, el viejo ebanista que decidió establecerse en el corral de una planta baja, los propietarios se lo alquilaron y allí empezó a trabajar por su cuenta después de pasar años como aprendiz y después de trabajar en varias ebanisterías.
Y ahora visto así, en la distancia, descubro que papá fue un visionario. Fué capaz de creer en su proyecto cuando todo estaba en su contra, fué capaz de renunciar a la dependencia de las serrerías cuando en aquella época pocos talleres de carpintería tenían maquinaria propia. Compró máquinas ante el pasmo de los dueños de esas serrerías que le auguraban un fracaso estrepitoso, pero aprendió a manejarlas y a partir de ese momento se convirtió en un diminuto industrial que tan solo dependía de si mismo.
Con los años, llegó a contratar a varias personas, de hecho, uno de esos primeros aprendices me visita día si, día no, incluso a veces, si me pide un favor le digo:
- "Joder Pepe, coje lo que te haga falta y córtatelo tú mismo..." -entonces le observo en la sierra de cinta y me doy cuenta de que no ha perdido las maneras.
Y tengo la certeza de que papá trató dignamente a la gente que trabajó con él, seé que fue de los primeros industriales en dejar de trabajar los sábados; a papá le gustaba ir a pescar los sábados, le gustaba vivir.
Los años pasaban y nacimos mis cuatro hermanas y yo, por esa época decidió que los viernes se entraría a trabajar una hora antes y se terminaría a mediodía haciendo una hora más...., sus trabajadores disfrutaban de un fin de semana entero desde las tres de la tarde y papá, mamá y nosotros también.
Hoy hace un año que papá murió y hoy ha despertado un día fabuloso lleno de sol, de luz, de trinos y de vida.., aquí en las Tierras Altas, en el chalé que hizo y que disfrutó, incluso en sus últimos años.
Llegó a nadar en la piscina, a mantenerse a flote pese a las brutales secuelas del ictus, llegó a sonreír y tan sólo desfalleció un par de días antes de fallecer.
Recuerdo que estaba sentado junto a él, viendo un western de Burt Lancaster..., pero a papá ya no lo importaba el argumento, intuía que estaba llegando al final.

9 comentarios:

  1. Triste aniversario Pedro.
    Cuán rápido pasa el tiempo, parece mentira que haya pasado todo un año, pero mientras sigamos recordando a los Patriarcas, no nos habrán dejado del todo.
    Un abrazo ;)

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    1. Gracias Tapestry..., pues si, un año para ir asimilandolo, para ir siendo consciente, par tratar de recuperar el equilibrio. Quizás papá incluso eligió el mejor momento...., a las puertas de la primavera para que todos pudiesemos sobrellevarlo mejor.
      Un abrazote, :)

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    2. Eres un tipo afortunado. Tras de ti, hay un pasado y una historia anclada tan fuerte como la madera que trabajas. Recuerda: Los seres queridos, solo mueren cuando los olvidamos.

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    3. Roberto, todas las noches susurro "bona nit, pare...", como hice durante estos ultimos ocho años...,pero nunca responde y a veces, cuando lo susurro me pregunto que pasaría si llegase a responder.

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    4. Eso es porque sigues "escuchando" con los oídos. Y fuera de ti, y no...

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  2. Vaya, Pedro! Cómo sabes llegar al corazón de las personas!!
    Sabes que comparto tu dolor y tu falta, y estoy segura de que él esté donde esté, estará verdaderamente orgulloso de tí y de tu fuerza e ilusión para seguir adelante.
    Besos!!

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    1. Hola Antonia, creo que a veces llegamos al corazón de las personas porque escribimos desde él, desde el sentimiento.
      La verdad es que soy débil y todo me cuesta mucho, pero ultimamente me esta llegando el calor de las buenas personas, de las almas nobles y amigas..., ya no me siento tan solo, empiezo a sentir el calor humano y el de la primavera.
      Yo mas besossssssss.

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  3. "El viejo ebanista" partió...pero dejó su huella en sus "obras", en todas; en sus esqueletajes, en el taller, en su alrededor, pero, sobre todo, en aquellos que le quisieron y le quieren.
    Te conozco desde hace algunos años; hemos compartido muchos emails de ida y vuelta y me consta que esa huella será perenne en tí.
    Atrás quedó ese infortunado ictus que tanto te marcó; ahora es tiempo de otras cosas, de ver, en la distancia, como bien dices...esas otras "cosas" que tu padre fue labrando.
    Me ha gustado mucho que vieras como una idea "visionaria" la que tuvo el papá para ir más allá, aún en contra de quienes pensaban que estaba echando los pies fuera del tiesto. Se arriesgó porque creía en su sueño. Ya lo ves, lo intentó, lo logró y siguió buscando otras sendas para encontrar la felicidad: un ratito de pesca, otro en el campo, pintar, incluso, disfrutando de los tiros, caballos y vaqueros de los westerns. Y como no, de su "gran familia": su esposa, esas niñas que le quitarían el sentido y el chavalote...su Pedrín.

    Besos por este año de ausencia y muchos ánimos para encarar el futuro con otras maneras de ver este "Hasta luego"; ya sabes, cuestión de electrones y su disposición, jeje.

    Bss.

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  4. Ay, ay, ay....con Pedrín, mis vecinos me siguen llamando así y muchos clientes también.
    besossssssssss oceánica mágica.

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