sábado, 26 de septiembre de 2015

POL KJAERHOLM, EL DANES ENAMORADO DEL ACERO.







                                                                              

        

 En 1951, Pol Kjaerholm concibe una silla muy especial para el proyecto de fin de carrera..., la PK 25, una pieza que se aleja de la madera, que se aleja de las líneas orgánicas usadas por los diseñadores daneses del momento, una silla que se aleja del estilo escandinavo mas estricto y puro.
   La silla del joven diseñador es de acero pulido, formada por pletinas continuas que se pliegan creando las patas, el respaldo y unos falsos reposabrazos que tienen la función de sujetar el delantero de la novedosa silla, la patas quedan retranqueadas y el asiento parece flotar.
   Pol nace en 1929, en Oster Vra y siendo un adolescente comienza a formarse en una ebanistería local, en ella aprende a trabajar la madera, aprende a crear formas con ella e incluso a modelar con tablero laminado. En ese material diseñará su alucinante silla PK0, modelo que recuerda a la Plywood de los Eames o a la Shell chair de Wegner, no obstante el joven Pol trabajará para el genial danés.



 Pero Kjaerholm se irá distanciando lentamente de la madera, descubre las limitaciones de una materia prima mimada y admirada por los maestros ebanistas daneses, pero que no logra satisfacer los diseños que bullen en su mente y que tan solo puede materializar con un material que ya fascinó a Breuer y Le Corbusier...., el acero.
   Después de formarse en la escuela de Artes  y Oficios, el danés apuesta por el metal y se gradúa con la exitosa PK25, es el inicio de un romance entre él y el acero. Kjaerholm lo combinará con elegancia y clase, creando piezas fascinantes y envueltas en un halo ecologista y noble como es el sillón PK20.







 Un diseño sinuoso, exquisito, volátil, flexible como una serpiente de plata que debía de combinarse con tiras de cuero reciclado, pero finalmente la idea sería desechada.
  EL PK 20 era demasiado valioso y bello como para vestirlo con tiras de cuero recuperadas de las fabricas de curtidos, finalmente se usaría piel de la mejor calidad para combinar con el acero mas hermoso, con el acero mas dócil, con el metal rendido a la creatividad de un Pol que  décadas después abandonará el diseño para dedicarse a la docencia en la escuela de Artes y Oficios, aunque realmente seguirá diseñando en compañía de su mujer Hanne, una brillante arquitecta que diseñará la casa del matrimonio, Pol se encargará  de crear los interiores que les acompañarán el resto de sus vidas.
  
  
  
 

viernes, 25 de septiembre de 2015

DISEÑANDO SOFÁS Y SILLONES..., EN EL FIN DE SEMANA.

   Cristina aparece con una preciosa blusa azul que se abre a la altura del escote formando unos pliegues que parecen olas acariciando su propia piel. Rubia, de ojos claros y colgada del móvil. Es la gerente de Sillaestil y se pasa las horas gestionando los trabajaos, negociando con los clientes y visitando al esqueletero que no le quita la vista de esa piel acariciada por las olas imaginarias.
- Pedro, los necesito para el lunes -susurra con un leve acento valenciano- y si h...ace falta me quedo aquí contigo a ayudarte.
    El esqueletero vuelve a mirarle el escote y despues echa una mirada a los tres modelos que debe diseñar y construir para el lunes.
- ¿Uno de cada...?.
- No, dos de cada..., pero lo dicho, si quieres me vengo aquí contigo -insiste sonriendo.
- Mira Cristina, yo soy muy hombre y contigo aquí al lado llegaria un momento que no podría controlarme, ya sabes, me gustan los toros, bebo Soberano y me voy de putas todos los viernes.
Cristina suelta una carcajada, se recompone los tirantes de la blusa y me mira con sus ojos claros.
- Por favor Pedro, los necesito para el lunes..., ¿o tengo que llamarte Mauricio Colmenero....?.
- Joder..., vale -claudico echando una mirada a los planos y empezando a hacerle preguntas, renunciando al fin de semana en el monte pero recordando los tiempos en los que no llegaba a fin de mes. Recordando los mordiscos de la crisis y sintiendo algo que desde que me acerco a los 50 estoy empezando a percibir con intensidad, siento que mi trabajo ya no es un trabajo, siento que forma parte de mi propia vida de manera natural.
 
 

 

domingo, 13 de septiembre de 2015

EL DANÉS SIN NOMBRE.

    

  
Sergio entró en el viejo taller de esqueletaje caminando despacio y puede que mirando con sorpresa a los cuatro R-160 dispersados por todo allí, me imagino que en aquellos instante debió sentir cierta sorpresa,  los tenía ante él y no tras la pantalla del ordenador. En aquellos momentos yo no lo sabía, pero Sergio había leído “El esqueletero que admiró a Grant Featherston” y debía saber que ese modelo cambió mi vida.
    Cuando le vi le hice una seña con la palma de la mano para que esperase unos momentos mientras terminaba de regruesar los largueros de un par de sofás con la universal. Unos minutos después, apagué la máquina y pudimos hablar.
   - Hola, me llamo Sergio y te he visto por internet…, estaba buscando modelos de sillón para mi dormitorio y apareciste, luego vi que el último post era muy reciente y que encima estabas muy cerca de casa y eso, que me he acercado a verte y a que me comentes como funciona esto de pedirte un sillón o un sofá.
  - Ah…, bueno, esto es muy fácil, dime cual te gusta y si podemos hacerlo…, pues lo hacemos o por lo menos lo intentamos.

   Sergio sonrió y charlamos sobre el R-160 y sobre el giratorio que había diseñado antes del verano, a Sergio le gustaba, pero resultaba un poco grande para la habitación, estuvimos hablando también de la posibilidad de ponerle una base giratoria al australiano, hablamos de precios y al final Sergio se marchó sin tener claro que modelo haríamos pero fuimos adelantando y le envié a Esver Tapizados para que fuese viendo telas, aunque esta vez le advertí que escogiese una tela con presto y que fuese elástica para poder adaptarse bien a las curvas. Y esa observación resultó ser una premonición porque un par de días despues Sergio regresó, con su madre y su hermana y con un cuarto invitado sin nombre del que solo sabíamos que era danés y que lo había fabricado Soren Willadsen, aunque el modelo destilaba un aire a los diseños de Finn Juhl demasiado obvio.
    - Me gusta este, Pedro, ¿se puede hacer….?.
    - Si, se puede hacer –balbuceé- la verdad es que es bonito, el perfil me recuerda a una taza de café humeante.
    -  Ah y pensado que como no tiene nombre, Juan Carlos y tu podias bautizarlo como Casper -apuntó Sergio.
    - Coño, es verdad, se le da un aire.





      Sergio sonrió y por la noche me envió el resto de las fotos por mail, entonces pude ver el modelo con detalle, fijarme mejor en las hechuras y descubrir unos minutos después que se trataba de un extraño modelo que diseñó Finn Juhl en 1950 y del que se fabricó una serie limitada y desde luego numerada. Soren Willadsen fue quien dio forma a las ideas de Juhl, pero parece que nadie bautizó al modelo, un precioso sofá que bebía de las formas del Poeten pero que exageraba los perfiles de los reposabrazos y que vaciaba su cintura y la riñonera, creando un puente elegante y vistoso sobre el asiento.





    - El danes sin nombre… -murmuré imaginando el titulo para el post mientras me invadía una placentera sensación. Íbamos a resucitar un modelo extinguido, que no fabricaban los chinos, que no aparecía en las webs que vendían réplicas de los iconos del diseño y que en las subastas podía alcanzar los 17.000 euros, tratándose de uno de aquellos originales numerados.
  
   
   


      

domingo, 6 de septiembre de 2015

PANTON CHAIR, EL FUTURO ETERNO.








 
        "Incluso en el futuro, la Panton Chair resultaría futurista....",

                                                                         ( Pedro Bonache, esqueletero y charlatán)



               La Panton Chair es una silla que siempre me hace sonreír y que siempre desata mi imaginación, si la veo de color blanco me recuerda a los fantasmas del Exin Castillos, la veo como un ente cubierto por una sabana que flota, que la mantiene en el aire y que incluso oscila y se mece si nos sentamos en ella. A veces veo su base como la cola de un ave que la mantiene firme, también me recuerda a la silla encantada de un mago que pasa su mano por debajo de ella para demostrar al incrédulo publico que no hay patas, ni tres ni cuatro..., es la silla de un mago, la silla de un visionario, la silla de Verner Panton, puede que la obra maestra que surgía en su mente cuando me madre me llevaba en su vientre, halla por 1966, un año después Verner Panton presentaría su fascinante silla en forma de S, en forma de cobra que se yergue, que se retrae para quedar en voladizo sobre esa nervadura con forma de velo, como la cola de un vestido nupcial que se alargase deslizándose hacia el altar.


 
   La Panton Chair podría ser un holograma de mil colores, podría ser un haz de energía solidificada sobre la que los habitantes del futuro se sentarían, porque incluso en el futuro, la Panton  Chair resultaría futurista, en ella verían la esencia, la pureza de líneas, la esencia de las fuerzas y de los apoyos, la ausencia de ensambles o uniones, el salto del material, el adiós a la madera, la llegada del petróleo, del plástico y de las resinas. Nuevos materiales que excitaron la imaginación, la creatividad, la formas, el diseño...., la Panton surgió así, buscando la dignidad mas allá de la Naturaleza en estado puro a la que habían idolatrado los diseñadores daneses..., parecía llegar del futuro para hipnotizar al presente.
 




     
          

viernes, 4 de septiembre de 2015

SES DECÓ, ELEGANCIA Y ESTILO.



    

   Ilusión, valentía y fe en si misma es lo que transmite Sandra desde Ses Decó, sentada al otro lado de su escritorio de cristal, justo en la puerta de su tienda en el numero 25 de la calle Grabador Esteve de Valencia.
  Ella no se esconde en un despacho, no se leja de sus clientes y trabaja ahí mismo, tan a la vista que si te asomas a su escaparate la puedes ver atenta a la pantalla del ordenador, preparando los proyectos de sus clientes o charlando con algunos de ellos, incluso riendo de una manera tan espontanea que te contagia y que consigue que te sientas próximo a ella, que confíes en ella, en la decoradora que se ha atrevido a abrir su tienda en plena crisis, apostando fuerte y diseñando una tienda refinada y selecta, luminosa y ligera, dejando espacio entre sus piezas, entre sus muebles.
   - Esos espacios son para que el mobiliario respire, para que puedas apreciarlos con detalle -me dice Sandra cuando le comento que me extraña no ver el enorme espacio repleto de objetos, inundado con productos donde la atención se desvanece.


 
 
 
 
 
   En Ses Decó puedes pasear sin sentirte agobiado, sin sentir que la tienda se echa encima y sin miedo a tropezar con algún mueble, incluso en ese paseo te puedes llevar alguna sorpresa y con un poco de suerte hasta puede que La Menina te sonría o que te salude con alguna leve reverencia, incluso puedes cruzarte con un simpático brontosaurio, ahí donde los niños y niñas pueden jugar y distraerse entre unos muebles pensados para ellos.
 

 

 
 
 
 
 
 
 
   Ses Decó es diferente, tiene algo que no se definir y desde luego me encantaría que ese algo se tradujese en proyección, en futuro,  en éxito, en acogida, en permanencia, en reconocimiento..., quizás tan solo para poder seguir visitando a Sandra y para poder escuchar su risa y su carcajada, para disfrutar de sus peinados y sus vestidos, a veces liso y recogido, otras suelto y rizado, largo y rebelde. A veces vestida con vaqueros acampanados o con elegantes pantalones de pinzas, con falda corta o con monos de aspecto sedoso y elegante y refinado como se corresponde con una decoradora que aspira a conseguir que tu casa sea un lugar elegante y armonioso en el que se feliz se convierta en algo fácil.