Este orejero siempre ha estado ahí, entre los modelos de mi padre, entre las plantillas suyas que heredé y que sigo usando. También es su letra, siempre elegante y con garra, de trazo firme.
Y pese al paso de los años se sigue vendiendo sin apenas variaciones, salvo que las pida el cliente, algo menos hondo, menos ancho, por ejemplo, para adaptarlo a un dormitorio o una persona de poca estatura. Incluso los acabados varían, se puede hacer para preparar un asiento de muelles independientes o para cincharlo con cincha elástica, para rematar con faldón o volante o con patas de madera vista tipo Chippendale o también llamadas de "pecho de paloma", como el que he estado haciendo estos días.
El orejero es algo parecido a un trono, es algo íntimo, un mueble para una sola persona, que le acoge y le invita a descansar, a meditar, a leer o a fumar un habano o una buena pipa, siempre bajo la luz cálida de una lámpara y junto a una mesilla sobre la que dejar la copa de buen vino y el libro con el que uno sueña y se evade mientras lee.
Pero todo empieza aquí, en mi taller de esqueletaje, entre mis manos y entre los tablones de haya que voy marcando para sacar esas patas Chippendale.
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Una vez preparadas las rebajo para recibir la pata Chippendale.




Hola Pedro.
ResponderEliminarDesde que leí por vez primera esta entrada, he deseado preguntarte una cosa que llevo en mente desde hace años, te cuento:
La pata chippendale la usamos mucho en la empresa y es la que más me gusta. A la hora de tapizar tiene el inconveniente de que queda enrasada con el frente obligando a doblar la tela y tirarla por no haber sitio para grapar, no sé si me vas "copiando", el caso es que a mí me gusta dejar clavada la tela sobre la pata y por eso gano unos milímetros de "saliente" sobre la pata con un par de tiras de cartón para así poder grapar.
Aquí va la duda: ¿No podría salir de la ebanistería con el resalte para poder clavar?, igual resulta más costoso de fabricar y es por eso que no viene como comento de fábrica.
Bueno, espero haberme explicado con claridad y que me saques de dudas.
Un saludo Pedro.