viernes, 26 de julio de 2013

UNA BUTACA PARA SOÑAR.












    El cuarto conde de Chesterfield jamás habría ordenado construir esta butaca, incluso puede que hubiese mandado desterrar al ebanista que hubiese osado fabricar semejante pieza, demasiado atrevida con su capitoné amarillo y demasiado descarada e insinuante con ese respaldo tan inclinado y tan poco serio que invitaba a soñar, a quedarse sumido entre ensoñaciones mientras se sujetaba una copa de brandy y se observaba la llegada del otoño desde los ventanales de la mansión, se podrían ver caer las hojas, se podrían ver las praderas cubiertas de un ocre marchito que los vientos del norte removerían. Una podría adormilarse entre el crepitar del fuego y quedarse viendo los artesonados de los techos o los oleos de los nobles y afectados antepasados, que jamás perdieron la compostura, para eso ya estaban los Chesterfield de respaldos bajos y rectos...., por eso le gustaba esa butaca, porque podia fumar y relajarse en esa postura tan poco recomendable y poco decorosa para una mujer de su linaje.
   El cuarto conde Chesterfield jamás habria ordenado construirla, en todo caso quemarla, pero a David le fascinó cuando dió con ella rastreando por la red.
   - Me encanta Pedro, quiero que me la hagás.
   - Solo servirá para echar una noble siesta..., lo digo por la tirada del respaldo.
   - Por eso me gusta, porque es distinta -responde David- ¿cuando la tendrás...?.
   - Bueno..., cuando venga de darme una vuelta con Duna empezaré con ella..............  









martes, 16 de julio de 2013

HUMILLANDO Y MALTRATANDO A UN CHESTERLFIELD.








   -  Quiero dos sillones Chester como estos de las fotos...-exige David dejando sobre la mesa de marcar las fotos de un sillón Chesterfield maltratado y humillado, avejentado y casi desnudo, mostrando su intimidad, sus rincones, sus secretos, mostrando una desnudez marchita, vieja, reseca y llena de cicatrices, de manchas de senectud, dejando ver una piel facida, sin tensión, sin firmeza- este acabado es bestial, ¿eh, Pedro....?, los necesito para el viernes urgetemente..., ¿los podrás tener....?, lo vamos a hacer con esos clavitos y todo...., pero coño,el tapicero me ha dicho que ahora misma no está facil encontrarlos.
   - Por eso no te preocupes, tengo una amiga en Madrid que seguro que los tiene.
   - Puta madre.
   Afirmo con la cabeza sin despegar los labios y observando las fotos, me da la sensación de que estoy observando a un viejo Lord ingles, a un noble, a un caballero que ha sido apalizado por una rehala de malhechores que le esperaban amparados a traición en las brumosas noches del Londres de Jack El Destripador.
    Me imagino al viejo noble recibiendo los golpes sin agachar las cerviz, golpeando con su bastón y tratando de defenderse, pero son demasiados y poco a poco lo muelen a golpes y a estacazos, le arracan sus caras ropas y le dejan medio desnudo sobre los adoquines empapados...., pero incluso así, humillado y maltratado, el viejo noble, el viejo Chesterfield es capaz de mirar a los ojos y de posar así, degradado y apalizado, pero con un estilo y una dignidad que solo atesora él, el sillón Chesterfield.







 

















sábado, 13 de julio de 2013

UN TALLER DE ESQUELETAJE ATRAPADO EN EL TIEMPO.






   Jose Castillo, de Tapizados Castillo vino al taller a mediados de semana, necesitaba restaurar dos silloncitos monísimos y muy vintage.
  - Joer, yo ahora tengo faena -protesté- pero  ahí tienes la mesa, la cola y la pistola..., hala, haztelo tu mismo.
  Y volví a mi trabajo, en la sierra de cinta pero sin perderle de vista y acercandome cada dos por tres para ayudarle a colocar los gatos o para apuntar alguna pieza.
  - Macho, yo no se como te las apañas tu solo... -murmuró Jose.






  Arrugué el ceño y durante unos segundos se detuvo el tiempo..., para luego retroceder y para despertar con una oleada de recuerdos y emociones, de momentos vividos hacía décadas y de otros presentes y muy cercanos en ese mismo tiempo.
   Era el mismo taller de esqueletaje que habia conocido y vivido el deambular de los vecinos del barrio y las visitas de los jubilados o de los curiosos. Era el mismo taller en el que habian llegado a trabajar mas de cuatro operarios bajo la batuta de papá. 
  Recuerdo a Miguel, un joven que conduciá un Mini color azul cielo y que tocaba en una banda, mi padre le dejaba que ensañara con su saxofón en el taller durante la hora de la comida. Recuerdo que era atractivo y que a mis hermanas les gustaba dejarse caer por el taller cuando él estaba. Por norma, los lunes llegaba tarde, la banda animaba las verbenas y trasnochaba demasiado.
  Recuerdo los almuerzos en la bodega Goya cuando en la calle abrían un montón de pequeños talleres, desde carpinterias hasta dos talleres de reparación de automoviles, también un tostadero de café que llenaba la calle y el barrio con ese fuerte aroma, un empresa que fabricaba juguetes, una fundición que me fascinaba con el color naranja del hierro al rojo vivo, un taller de curtidos, un ultramarinos regentado por el tío Cipriano, un hombre al que le tenía miedo....., ahora solo queda la vieja carpinteria y Robert Neville dentro de ella, fuera, en mi calle solo hay mutantes, como Chema, que sale de su laboratorio dental para venir a fumar al taller, a cambio yo le visito cuando tengo calor y me aprovecho de su aire acondicionado, observo como hace dentaduras y le pregunto si no conoce a alguna dentista casadera que me saque de la penuria economica, a cambio yo haria las tareas de casa y cubriría sus necesidades maritales del sabado noche. Entonces Chema se rie y me dice.






   - ¡¡¡ Estas todo loco...!!! - vocifera mientras una luz hipnotica escapa de su cerebro.
   Entonces me vuelvo al taller y me encuentro con Pepe, apoyado en su bastón y observando extrañado los portalones cerrados. Esas viejas y resecas puertas no pueden estar cerradas, de ellas salen los ruidos de mis maquinas  y mis maldiciones cuando me equivoco.
   - Por las mañanas me tranquiliza escuchar el ruido de la cepilladora...., eso quiere decir que todo es normal -me confesó Pepe una vez.
  Y otras veces alguna silueta se recorta a contraluz y yo tardo en reconocerla, pero esos recuerdos de la infancia aún guardan rostros, imagenes, sonidos y olores.
   - ¿Eres el hijo de Pedro...? -pregunta temeroso ese hombre al que ya he reconocido, era el repartidor del butano del barrio. Recuerdo que era un hombre vivaz, simpatico, sonriente. Un hombre que cargaba las bombonas de butano entre canticos y sonsonetes y que era capaz de hablar a voces con las vecinas que desde los balcones le pedían el gas. El alzaba la cabeza, sonreia y subía las escaleras sin perder la sonrisa.
   - No sabes lo que me alegra verte aquí...., no reconozco nada del barrio, no queda nada y ya no hay gente almorzando en el bar...., joder, como se pierde todo, pero si a veces juntabamos dos mesas.
   - De aquella época ya no queda nada...., ni mi padre.
  - Que mal me sabe....,  pero la carpinteria está igual, no te puedes imaginar la alegria que me ha dado encontrarte con las puertas abiertas.
    Si..., solo quedo yo...., Soy Leyenda...., pienso sin llegar a pronunciar en voz alta mis palabras.
  En ese momento, otra silueta ocupa el hueco de los portalones, es alguien uniformado que vocea sin llegar a entrar.
     - ¡Sal Neville, sal.....!
   - ¿Que te pasa, Pedro....? -se inquieta Jose Castillo- te has quedado emparrado.
     - Mira papá, mariposas.................


domingo, 7 de julio de 2013

ESQUELETAJE DE PROTOTIPOS Y DE CLASICOS INMORTALES.



    Es una especie de angustia y de panico..., es la sensación que me asalta cuando veo que soy incapaz de sacar el modelo de la fotografia, cuando me pregunto y vuelvo a preguntarme como hacer el esqueleto para que el tapicero pueda tapizarlo de manera rapida y sin problemas. Los interrogantes vuelven una y otra vez y las horas corren como bólidos, los recortes de carton se acumulan y al final parece que das con una buena idea o eso crees. En ese momento la tensión se alivia y ya soy capaz de relajarme y de empezar a marcar los tablones y de dar rienda suelta a los dientes del aparato de serrar.
   Poco a poco esas imagenes recreadas por los ordenadores y que muchas veces contienen paradojas, quiero decir que crean perspectivas imposibles que no se corresponden con los volumenes que adquiririan en la realidad..., van tomando formas reales y tangibles, solidas y que se pueden tocar y desde luego tapizar.
   Hace unas semanas me entró uno de esos pedidos especiales, era un cliente nuevo que me habia encontrado por el blog. Parece ser que habia peregrinado sin que nadie fuese capaz de morder en el pescuezo de esos modelos. 
   Yo me atreví, mordí y logré sacar los modelajes..., pero a unos costos que superaban mi presupuesto, por eso recurrí a un amigo industrial para que rematase el pedido.





 
   Y justo cuando me despedía de Jose Carlos, le dije.
    - Y ahora me voy a relajar haciendo un tresillo de toda la vida...., de esos inmortales y elegantes, de esos que gustan a todo el mundo y que son comodísimos.
   Era un sofá y dos sillones del llamado popularmente brazo voluta. Un modelo elegante, sobrio, agradable de ver y que se muestra tal cual, sin estridencias de diseño, sin atrevimientos, sin osadias...., así tal cual nació a la sombra del aclamado y odiado Chesterfield.