jueves, 14 de marzo de 2013

ERAN OTROS TIEMPOS.


Mi madre en la salita, hoy es el despacho
Aún conservo una de esas sillas, pero la mesa no. 
Hoy estaríamos hablando de un conjunto muy vintage, 
muy retro, muy de aquellos años.
                                                                            
      La vieja carpintería me recuerda a la casa de Robert Neville, puede que porque la vieja carpintería fue la casa de mis padres, quizás porque en la vieja carpintería nacieron algunas de mis hermanas, puede que porque mi madre la decoró en su día, porque cocinó en ella o porque comían y tomaban el café en la vieja carpintería.

Mis hermanas, yo y el Gordini o Dauphine de mi padre, 
era el único coche de la calle, aún sin asfaltar,
 y aparcado frente a la planta baja, frente a lo que sería
 la vieja carpintería.
                                             
   El mundo de Robert Neville se reduce a su casa, fuera el mundo ha enloquecido y los pocos supervivientes se han convertido en vampiros que todas las noches le apedrean, le acosan y le llaman.
   - ¡¡Sal, Neville...!! -le grita su mejor amigo, todas las noches y ya convertido en vampiro.
  Quizás por todo éso, más de una vez, me bajo al taller y observo sus viejas paredes, los dibujos que guardan, las plantillas que cuelgan o contemplo ese suelo hidráulico que tiene enamorado a María. Me encierro y el mundo queda ahí fuera, al otro lado de los recios portalones.

El hallazgo. 
Hace unos días descubrí este dibujo de papá
 junto al "aparato de serrar". Es curioso, 
los trabajadores siempre se referían así
 a la sierra de cinta, era el "aparato".
                                  
  El taller ha visto nacer y crecer a varias generaciones, yo jugaba de niño entre los trabajadores de mi padre, recogía la leña y la llevaba al horno de la misma calle. Me daban un par de duros o veinticinco pesetas, recuerdo que aquella moneda me parecía una fortuna.
   Luego llegaron mis sobrinos y también jugaron en el taller..., pero ya han crecido y creo no hay nadie más ahí fuera.   

17 comentarios:

  1. Algún día tendrías que dejar hablar al suelo hidráulico, a las plantillas que tantos quebraderos de cabeza darían al principio, a los árboles que soñaron ser tronos...una Fantasía Disney con sabor mediterráneo.

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    1. No me incites a fantasear que tengo facilidad para distorsionar la realidad..., pero si, ese suelo podría contar muchas cosas, como las vidas de las personas que vivian en ella y que alquilaron el corral a mi padre para que pudiera hacer allí sus trabajillos de ebanista..., en ese corral empezó todo.

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  2. Vaya, Pedro...al ver ese dibujo en la pared y unirlo a tu admiración por la "vida primigenia", no he podido evitar comparar el hallazgo con una pintura de Altamira, cuando menos.
    ¿Cuáles serían los motivos que llevaron a tu padre a improvisar con su lápiz y sobre la pared un orejero así?. ¿Un ejemplo para un cliente, para un oficial?.

    Si alguna vez te plantearas arreglar tu carpintería, yo me pensaría alguna forma de conservar esa mano alzada, esos trazos y su historia.

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    1. Je, je,je Maria, esa misma sensación tuve, fue un hallazgo, lo he tenido frente a is ojos durante todos estos años y lo descubrí ayer...., y encima es un diseño guay. Y si, debió ser algun ejemplo, una imagen, ya sabes que las plantillas por si misma dicen poco, siempre hace falta esa imagen.

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  3. Que bonitos retales de toda una vida y varias generaciones en torno al taller familiar, que suerte encontrar recuerdos tan preciosos.

    Feliz finde

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    1. Kat, yo creo que aún deben haber mas cosas por ahí olvidadas, pero siempre es estimulante descubrir cosas nuevas en lo viejo.
      Y buen finde para ti también....,yo al campooooo...¡¡¡¡

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  4. Que nostalgia por aquellos tiempos…! Parece que la gente, materialmente, se contentaba con menos, pero en realidad, tenía mucho más.
    Feliz fin de semana !

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    1. Eran otras formas de vida, Marga,luchaban continuamente, mi madre criaba a mis hermanas y a mi ella sola, sin guarderias ni "chicas" y mi padre iniciaba su andadura como autonomo en ese corral...., que llego a ser la vivienda y finalmente taller de esqueletaje.

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  5. Hola!, acabo de conocer tu blog por medio de una buena amiga en común, me ha encantado tu entrada, es preciosa y entrañable, el descubrimiento del dibujo de tu padre es un tesoro. Me quedo por aquí y te invito a visitar mi blog, tengo un regalo para ti.
    Un saludo.
    Juani.

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    1. Hola Juani..., ya te he visitado buscando mi regalgo ((fijate en lo que he escrito en vez de escribir "regalo" )), y te vuelvo a dar las gracias. Y si, descubrir el dibujo me hizo parpadear, la verdad es que hay muchos de ellos por las paredes..., quizás es que el taller es realmente una caverna y yo soy un cromañon..., quizás todo sea un Matrix...., je,je,je.

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  6. Al final, la familia es lo único que nos queda, cuídala mucho... por cierto, en la foto del gordini, tu hermana mayor me ha recordado a ti.
    Un abrazo Pedro.

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    1. Si Tapestry, parece un topico y mas en estos tiempos que corren en lo que todo vale y nada es sagrado. La familia..., aunque realmente quienes representan esa esencia son las madres que nos han parido, y los padre, desde luego. Y si Tapestry, la verdad es que todos nos parecemos...,cuanto tiempo hace de esa foto, papá fallecido y esa hermana mayor a la que te referias superando un cancer en el conducto biliar. Es que Rosalia, pese a haber sido Mis Regino Valenciana y Mis fotogonica hallá por los setenta....,es mas fuierte que un caballo percherón.

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    2. Queria decir Mis Región Valenciana....

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  7. Que imagenes tan entrañables, que tiempos tan distintos.

    Un saludo

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    1. Dana,eran los inicios de un matrimonio, de una familia, de un porvenir...., y no se pienso ahora que lo normal es tener hijos. ¿Que habría sido de papá durante los siete años de invalidez..?, ¿que sería de mamá cuando se desmaya y se queda como un gorrioncillo en el suelo del water...?.

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  8. Que bonita historia Pedro.Así son los negocios familiares, tremendamente humanos.Esa humanidad que siempre intentas reflejar en tu faceta periodística de freelance, mostrando los pequeños talleres que resisten a este ataque sin parangón.
    un saludo

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    1. Una historia real,Oscar. La modernidad ha destruido a la humanidad y al calor de la familia.Hoy en dia es impensable que unos niños jueguen en un taller..., ¡¡se podrían hacer daño...¡¡¡¡¡,¿será posible....?, yo jugué de niño entre los trabajadores de mi padre, jugué en la viruta, clavé clavos y claro, alguna vez me di en el dedo, je, je, je...., pero sobreviví.

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