Ya han pasado más de seis años, pero recuerdo aquel día en el que visité las instalaciones de Vidal Grau en Bétera. Iba recomendado como un buen esqueletero, como un buen profesional, pero la verdad es que en aquel lujoso vestíbulo me sentí como un auténtico patán de barrio.
En medio de toda aquella decoración repleta de pan de oro, de cromados, de muebles recargados y lujosos, de muebles diseñados expresamente para millonarios extravagantes y para jeques caprichosos..., inmerso en aquella opulencia me invadió la angustia y el miedo escénico. Me desmoroné antes de saltar al cuadrilatero. Salí tambaleandome y cuando Jose Luis, el gerente, me enseñó el prototipo que yo tenía que reproducir, me fuí a la lona.
Recuerdo aquel sofá, sus lineas redondeadas y su platabanda en capìtoné que corría por el delantero, que subia a los brazos y que se reviraba como una helice buscando el copete, el respaldo a dos alturas. Recuerdo su comoda sentada, envolvente, acogedora y aquellas patas en forma de garra y cubiertas de plata.
Si ese modelo era dificil aún esperaba un segundo sofá, de aquel modelo recuerdo que remataba el respaldo con una enorme peineta de resina cubierta de pan de oro, la pieza encajaba y se ajustaba a sus lineas curvas y se integraba como si surgiese de las mismas entrañas del sofá.
Jose Luis me explicó que esos prototipos los habian hechos en la misma fabrica, pero que no podían satisfacer el pedido ya en firme y que necesitaban de la ayuda de un esqueletero..., por eso Gonzalo Alvarez me recomendó.
Aquel momento fue duro, tragué saliba y le dije.
- Mira Jose Luis, voy a ser sincero, no me veo capaz de satisfacer este pedido, mi taller es pequeño y yo trabajo solo..., y estos sofás llevan muchas horas de trabajo.
-Si que llevan horas, si..., eso ya lo hemos comprobado.
Eché una ultima mirada a los sofás y volví a mirar a Jose Luis.
- Como te he dicho antes, yo no te los puedo hacer, pero conozco a alguien que podrá servirtelos, es una persona muy capaz y le voy a llamar ahora mismo.
Salí de allí cabizbajo y triste, en aquellos momentos sentía que habia defraudado a Gonzalo Alvarez, un amigo y cliente que habia dado la cara por mi. Se que le llamé y le expliqué lo que habia pasado, después llamé a un esqueletero industrial para el que habia trabajo alguna vez.
- Bonache, me acabas de hacer un puente de plata -me repondió- hace años que quiero entrar a trabajar para Vidal Grau.
- Pues ya estas dentro.
Al día siguiente apareció allí con su camión, cargó los dos sofás y se los llevó a su nave. Se que sirvieron el pedido, pero también se que aquel puente de plata casi se convirtió en un paseo sobre el abismo.
Ya por entonces, Vidal Grau ya estaba tocada y dejaba un rastro de humo negro como los de aquellos cazas de la Segunda Guerra Mundial que eran alcanzados por el fuego antiaereo o por los cazas enemigos. Se podía seguir el agónico vuelo de aquellos aviones por ese rastro negro y lúgubre, mi padre me lo habia contado alguna vez.
Papá vivió la Guerra Civil de niño, y me dijo que a veces veían a esos biplanos volar entre las nubecillas negras que provocaban los proyectiles explosivos de las baterias antiaereas republicanas, a veces los alcanzaban y terminaban precipitandose envueltos en aquel inquietante zumbido que cesaba cuando se destrozaban contra la tierra..., algo parecido a lo que me he encontrado al visitar de nuevo la fabrica de Vidal Grau.
De ese lujo me impresionó en su momento..., no quedaba nada y ahora la desolación vuelve a impresionarme, seis años después. Veo esas solitarias palmeras, emergiendo entre el océano de cascotes y me da la sensación de que ha sido una especie de sunami lo que ha asolado la fabrica.
Pisando sobre la escombrera descubro algunos de los moldes que se utilizaban para verter la resina, algunas carpetas que en su momento contenían las fotografias de aquellos catalogos fastuosos y espectaculares.
Descubro algunos restos de telefonos, las carcasas vacias de algunos ordenadores, molduras plateadas, tableros curvados y bastidores tapizados de asientos. Dunas de fibra de vidrío y un cosmos de uralitas rotas, resquebrajadas, vencidas desde unos techos que ya no existen.
Ya no queda nada de Vidal Grau y las hierbas crecen entre las grietas de sus muros caídos, otros, los que permanecen en pie muestran los grafitis de quienes ocuparon las naves antes de ser demolidas.
El viento vuelve a soplar racheado al atardecer y las montañas azules de la Calderona observan mi paseo entre los escombros, desde sus cumbres contemplaron como se colocó el primer ladrillo, la primera piedra de un imperio desaparecido, mientras ellas permanecen ahi, observando la vida de homo, viendolo morir y viendolo nacer.
Recuerdo aquel sofá, sus lineas redondeadas y su platabanda en capìtoné que corría por el delantero, que subia a los brazos y que se reviraba como una helice buscando el copete, el respaldo a dos alturas. Recuerdo su comoda sentada, envolvente, acogedora y aquellas patas en forma de garra y cubiertas de plata.
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Este es uno de los sofás que no me atreví a hacer, pero cuidado, el que se ve de frente tiene delante unas mesa centro que confunde el diseño de las patas. |
Si ese modelo era dificil aún esperaba un segundo sofá, de aquel modelo recuerdo que remataba el respaldo con una enorme peineta de resina cubierta de pan de oro, la pieza encajaba y se ajustaba a sus lineas curvas y se integraba como si surgiese de las mismas entrañas del sofá.
Jose Luis me explicó que esos prototipos los habian hechos en la misma fabrica, pero que no podían satisfacer el pedido ya en firme y que necesitaban de la ayuda de un esqueletero..., por eso Gonzalo Alvarez me recomendó.
Aquel momento fue duro, tragué saliba y le dije.
- Mira Jose Luis, voy a ser sincero, no me veo capaz de satisfacer este pedido, mi taller es pequeño y yo trabajo solo..., y estos sofás llevan muchas horas de trabajo.
-Si que llevan horas, si..., eso ya lo hemos comprobado.
Eché una ultima mirada a los sofás y volví a mirar a Jose Luis.
- Como te he dicho antes, yo no te los puedo hacer, pero conozco a alguien que podrá servirtelos, es una persona muy capaz y le voy a llamar ahora mismo.
Salí de allí cabizbajo y triste, en aquellos momentos sentía que habia defraudado a Gonzalo Alvarez, un amigo y cliente que habia dado la cara por mi. Se que le llamé y le expliqué lo que habia pasado, después llamé a un esqueletero industrial para el que habia trabajo alguna vez.
- Bonache, me acabas de hacer un puente de plata -me repondió- hace años que quiero entrar a trabajar para Vidal Grau.
- Pues ya estas dentro.
Al día siguiente apareció allí con su camión, cargó los dos sofás y se los llevó a su nave. Se que sirvieron el pedido, pero también se que aquel puente de plata casi se convirtió en un paseo sobre el abismo.
Ya por entonces, Vidal Grau ya estaba tocada y dejaba un rastro de humo negro como los de aquellos cazas de la Segunda Guerra Mundial que eran alcanzados por el fuego antiaereo o por los cazas enemigos. Se podía seguir el agónico vuelo de aquellos aviones por ese rastro negro y lúgubre, mi padre me lo habia contado alguna vez.
Papá vivió la Guerra Civil de niño, y me dijo que a veces veían a esos biplanos volar entre las nubecillas negras que provocaban los proyectiles explosivos de las baterias antiaereas republicanas, a veces los alcanzaban y terminaban precipitandose envueltos en aquel inquietante zumbido que cesaba cuando se destrozaban contra la tierra..., algo parecido a lo que me he encontrado al visitar de nuevo la fabrica de Vidal Grau.
De ese lujo me impresionó en su momento..., no quedaba nada y ahora la desolación vuelve a impresionarme, seis años después. Veo esas solitarias palmeras, emergiendo entre el océano de cascotes y me da la sensación de que ha sido una especie de sunami lo que ha asolado la fabrica.
Pisando sobre la escombrera descubro algunos de los moldes que se utilizaban para verter la resina, algunas carpetas que en su momento contenían las fotografias de aquellos catalogos fastuosos y espectaculares.
Descubro algunos restos de telefonos, las carcasas vacias de algunos ordenadores, molduras plateadas, tableros curvados y bastidores tapizados de asientos. Dunas de fibra de vidrío y un cosmos de uralitas rotas, resquebrajadas, vencidas desde unos techos que ya no existen.
Ya no queda nada de Vidal Grau y las hierbas crecen entre las grietas de sus muros caídos, otros, los que permanecen en pie muestran los grafitis de quienes ocuparon las naves antes de ser demolidas.
El viento vuelve a soplar racheado al atardecer y las montañas azules de la Calderona observan mi paseo entre los escombros, desde sus cumbres contemplaron como se colocó el primer ladrillo, la primera piedra de un imperio desaparecido, mientras ellas permanecen ahi, observando la vida de homo, viendolo morir y viendolo nacer.
Soberbiio todo. Contar esta gran historia, analizar el encargo y decir que no sabes hacer algo es muy dificil, pero a veces es una solución sabia, a veces es tu ruina y a veces es tu gloria. Las fotos de las ruinas espectaculares, te ha quedado como un documental de guerra y además me he reido mucho desde el principio cuando empezaste con lo de las patas que se confundían y es cierto parece un sofa con una sentada para jugadores de baloncesto, jajaja.
ResponderEliminarSe me olvidado una cosa, yo los llamaría sofas repollo tanta opulencia era excesiva, todo tiene su fin.
ResponderEliminarDeco, todo en Vidal Grau era opulento, espectacular, complejo, con muchisimas horas de trabajo, horas que realmente eran impagables y que cuando los jeques dejaron de comprar, nadie más quiso pagar, el gigante empezaba a desfallecer.
EliminarPedro, estás hecho todo un "reportero-esqueletero de guerra". Este post te ha quedado bordado "opulentamente", jeje.
ResponderEliminarPrimero, porque tal y como apuntaba Deco, decir "No"es difícil y lo hiciste.
Segundo, porque no dudaste en recomendar a alguien que sí pudiera con ese encargo. Eso no lo hace mucha gente, por puro orgullo.
Tercero, aunque no lo creas, seguro que fue una decisión acertada. He leído que esa empresa entró en concurso de acreedores voluntario en 2008. ¿Te imaginas que te hubiera dejado un pedido sin pagar? Te hunde.
Y cuarto. Tendrás un "mierda-móvil", pero hace unas fotos geniales, jaja. Pillaste un bonito día soleado.
Y ya para terminar...como veo que lo has publicado, quiere decir que no te despeñaste por los escombros, jeje.
Que tengas un buen fin de semana, xiquet.
Bss.
Maria las he hecho esta misma tarde y al terminar casi me pego una leche al pisar encima de una de esas uralitas, la plancha se ha deslizado y he hecho patinaje, joer que susto. Pero iba con las botas de montaña,lo cachondo es que en el coche me esperaba mi madre, la compra y Piper y Cecil. La verdad es que ha sido triste, todo era desolación. A todo esto, a mi amigo y cliente, Gonzalo Alvarez lo engancharon, no se con cuanto pero lo engancharon al mismo tiempo que ha Gonzalo le extirpaban un pulmon y él se jubilaba forzosamente, cancer e impagados eran demasiados frentes.
EliminarA sus pies, mi querido amigo ;)
ResponderEliminarHistoria igual de tremenda que el relato... y de plena actualidad por desgracia.
Estoy con María, una retirada a tiempo es una victoria, sabia y muy digna decisión que te honra como persona y, más aún, como profesional.
Un saludo Pedro.
Psssssssssss, de a sus pies nada, que puse pies en polvorosa..., no me atreví Tapestry, y te digo lo mismo que a María, ha sido muy triste..., pero lo peor es que todos podemos acabar igual. Hoy me ha llamado el almacén de madera, de esos tablones que todos visteis, quería pasar a cobrar y le he dicho.
ResponderEliminar- Placido,pasate el lunes, que el ultimo sobre es para ti...
Obviamente ha habido cachondeito con el tema del sobre..., pero es que es mi ultimo sobre, ya no tengo mas dinero..., pero coño,es viernes..., aunque hace un viento de cojones que mañana me zarandeará en la bicipalo..., joderrrrr.
Vaya post Pedro has conseguido erizarme la nuca.Hiciste lo correcto.Actuaste con NOBLEZA.Fuiste consciente de tus limitaciones y las de tu empresa, les buscaste alguien que pudiera hacerlo,y te apartaste elegantemente.Un diez.
EliminarNinguno estamos libres de la cremà, el día menos pensado estamos todos disfrutando de siete viernes a la semana...
EliminarÁnimo y ya sabes, grápate la gorra ;)
Oscar, por nobleza no me viene nada... no será algo en desuso u obsoleto total?
Saludos.
Gracias Oscar..., ¿pues sabeis..?, el esqueletero que hizo aquellos sofás también está en la cuerda floja, de siete oficiales ha pasado a estar él y su mujer.
EliminarCon lo cual si le viniera ahora el trabajo se rajaría también.Los pequeños somos pequeños Pedro, y hay trabajos que se nos escapan.(que con tiempo y una caña los haríamos pero no son viables.)
EliminarPor ser pequeños podemos subsistir, Oscar, nos podemos esconder en una rendija como los "pececillos de plata" y soportar la hambruna.
EliminarMe cachis en... ¿por qué esta gente no usó bolsas de basura, al estilo Muñoz, en lugar de sobres?.
ResponderEliminarOye, que con este temita, me han fastidiado años de "cultura de honradez, seriedad y, sobre todo, ahorro".
¿Recuerdas aquellos posts míos llamados "La economía de los sobres" dedicados a la labor de mi madre como educadora en el tema "monetario"?, pues éso, que estos señores, sean los que sean y por el precio que sea, me han fastidiado la marca "Pobre sí, pero honrado".
No me extraña nada que se hayan echado unas risas por lo del sobre. Pero consuélate, xiquet...aquí o las pasamos negras todos o ninguno. Ese es tu último sobre, éste es mi último mes de paro (por lo que no hay nada que meter en los sobres)...pero nosotros adelante. Ya nos floreceran las piedras del camino.
Por cierto, no es broma, pero mis "sobres" para ahorrar suelen ser los que me mandan los partidos políticos para las elecciones. Ya sabes que lo reciclo todo, todo y todo, jaja.
Y ten cuidado mañana con ese viento, a ver si en un descuido vas y te despeinas, jeje.
Bss.
Claro que me acuerdo de tus "sobres" María, de las piruetas contables para poder pagar a todo el mundo,para poder llevar la cabeza alta y la conciencia tranquila, aunque fíjate, Diaz Ferran la llevaba bien alta. Me encanta que reutilices los sobres de la propaganda electoral, je, je, je.
EliminarJoder que rabia da leer cosas como éstas, muy bien narradas por cierto. Digo rabia porque se pierde un saber hacer que no recuperaremos. Triste muy triste. Ole por tu honradez, me quedo con eso. Un abrazo enorme
ResponderEliminarPues es la tónica, cuando pregunto a los comerciales me dicen que los poligonos dan miedo y pena al mismo tiempo. Naves que se alquilan o se venden, naver a medio hacer, bares cerrados en los que antes se daban varios turnos de comidas, trailers aparcadados en los solares...., un horror, pero por lo menos el futbol y la formula uno se han salvado de la quema...., que guay....¡¡¡¡¡
EliminarEres un reportero magnifico, cada historia vistes en un traje de lujo. Hace unos dias, que he leido en alguna parte un reportaje de esta arruinada empresa.Tu reportaje esta mucho mejor, a de mas una imagen vale mas que mi palabras.
ResponderEliminarEs la triste realidad de este pais,los poligonos vacios, los poderosos con sacos de dinero, los pobres con los sobres reciclados y muchas veses sin contenido alguno
Menos mal que quedan algunos honrados como tu.
Un saludo
Gracias Dana por lo de reportero, pero ayer tarde pasé un rato triste entre esos cascotes y hoy me he enterado que el dueño de la fabrica dio permiso para que entre rumanos, gitanos y chatarreros fuesen desmantelando la fabrica. Me lo contaba un vecino de Bétera y añadia que incluso cuando las fuerzas del orden pasaban por allí y veían a la gente colgada de los techos y cortando las vigas a soplete...., simplemente pasaban de largo. Hasta el coche del vigilante me decía que desguazaron...., y ahora es eso, un cementerio, como muchos de nuestros poligonos.
EliminarFelicitaciones Pedro ! Excelente entrada. Muy interesante y muy, muy bien presentada. El tema y los comentarios dan para un... "largo debate".
ResponderEliminarGracias !
Bueno Marga...., el debate creo que se reduciría a gritar un "salvese quien pueda...", ante el sunami que ya tenemos encima.
EliminarUf, me ha encantado la historia, aunque con final triste. Yo me lo hubiese traído todo a casa.
ResponderEliminarHace años fui a la tienda de Mariner, supongo que la conocerías, un conocido trabajaba allí y me quería regalar algo. No sabes lo que disfruté con tanta opulencia (aquellos muebles eran enormes, para casas enormes y enormes presupuestos). Me compré un mueble que me encanta -a la medida del espacio reducido de casa-, lo guardo como un tesoro.
Aquellos eran otros tiempos. A mi lo que más me entristece es que esto no pinta nada bien a corto plazo, es como una guerra sin armas de fuego, todo está triste, apagado, pobre. Demasiados amigos pasando dificultades, y lo que nos queda.
Un abrazo fuerte.
Si, Julia,si...,tengo un amigo tapicero que centro casi toda su producción con Mariner y creo que le ha enganchado, Marines también está inmesrso en eres y hostias raras, pero exigir si sabian exigir..., pero pagar.., juassssssss.
EliminarY es cierto, esto es una guerra, no nos matan a tiros pero si a hambre y a desesperación...,sin embargo "ellos" no dejan de cobrar sus "sobre-sueldos" y me refiero a toda la deleznable casta politica que ha gobernado este país desde la transición, que en su momento pensamos que fue ejemplar, pero 30 años después vemos que no fue tan perfecta, y que de una dictadura pasamos a una partitocracia abominable.
Es una pena...yo la verdad es que no soy rico, ni mucho menos. Y ahorré mucho para poder comprar un dormitorio de esta firma, cada uno tiene sus gustos, y a mí a pesar de ser pobre, me encantaba. Pensaba que otra firma habría adquirido la fábrica y que seguirían fabricando, me he quedado de piedra al ver que tanto la fábrica como la producción han desaparecido y ya nadie podrá adquirir estos muebles.
ResponderEliminarUn saludo.
Hola Francisco, te quiero dar las gracias por comentar aquí y por contarnos tu experiencia. Hiciste algo extraordinario..., ahorrar para poder comprar ese dormitorio, te esforzaste y ahora sabes que tienes unas piezas unicas que nunca mas se fabricarán.
EliminarYo me quedé de piedra al ver esos montones de cascotes, aquella desolación, los restos de moldes y catalogos...
Un saludo y un abrazo Francisco...¡¡¡¡
Hola comentaros que a pesar de todo y como no a la demanda el producto sigue fabricándose en una fabrica de Valencia, parece que ha resurgido como el ave FENIS.
EliminarLa empresa se llama BAROCCO DESIGN y creo que son profesionales del sector de este tipo de mobiliario....enhorabuena que todavía y a pesar de la crisis sigan apostando por crear empleo y saber hacer en este país
Fantastica noticia...¡¡¡¡¡¡, esperemos que esa nueva andadura de Baroccco Design tenga futuro y proyección..¡¡¡
EliminarAún sigue vivo Vidal Grau aunque sea en wallapop , están sus magníficas creaciones que ya nadie quiere ...que han pasado de padres a hijos y algunos admiramos hoy en día público joven del 2000 que seguimos valorando lo que otros heredan y no valoran. Desgraciadamente es así pero vivo aún está.
ResponderEliminarMe alegra leer eso, aunque Me parece normal, eran piezas magníficas dognas de conservarse y de rescatar de Wallapop o de Todo colección que seguro también tendrá alguna a la venta. Un saludo
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