lunes, 2 de julio de 2012

UNA LOBA EN LA VIEJA CARPINTERÍA.


Estaba empezando a trocear dos sillones Makurdi cuando el predador ha entrado en la vieja carpintería, sigilosamente, como un ténue suspiro y mirándome desde esos ojazos azules, quizás fríos,  como los reflejos de un glaciar, quizás con ese pasado aún anidando entre sus neuronas.Josie, la loba, ha entrado en el taller y después de saludarme se ha tumbado buscando el frescor del suelo, casi como sabiendo que bajo la capa de cemento reposa la fértil tierra que el Turia fue depositando durante cientos de años sobre sus orillas y  riberas.


Josie reposa jadeando y,  mientras charlo con Ángeles, observo su pelaje claro, rubio, el pelaje que me recuerda a la sabana africana en la época de sequía, al de los leones, incluso parece querer mimetizarse con los tablones de pino traídos desde las Landas francesas.


Que una loba entre sin que me entere en la carpintería es lo que puede ocurrir cuando trabajas con las puertas abiertas, a veces, son vecinos los que se asoman y se quedan observando mi trabajo, mis idas y venidas.
Hace un ratito ha estado Pepe, un viejo conocido de casi 77 años, que hablando y hablando me ha dicho que junto a su mujer lleva casi 64 años. Al poco ha llegado ella y se han ido de la mano, me he vuelto a quedar solo en la vieja carpintería, pero apenas unos minutos después se ha asomado Chema, un canarión de piel oscura, hablador y protésico dental. Tiene su laboratorio frente a la carpintería y estos dias soy yo el que le visita buscando el frescor del aire acondicionado. Chema se queda en la puerta, fumando y con el inalámbrico en la mano.
- Chema, no te quedes ahí y pasa al fondo.
Rie, niega con la cabeza, da una calada y dice.
- Calla tío que desde aquí te estoy oyendo tararear el temita de Pulp Ficttion.
Soltamos unas risas y Chema se vuelve a sus dentaduras, yo sigo cortando los tablones y preparando el
piecerío de los Makurdi, trabajando con las puertas abiertas y sintiendo la intimidad de mi mundo, entre tablones y ensoñaciones, entre virutas y dunas de serrín.

4 comentarios:

  1. desde luego una buena conversación hace el trabajo más llevadero.
    Y además la compañía de tu perra que es una verdadera preciosidad.
    Un saludo

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  2. Es lo que tiene mantener un taller en pleno casco urbano, te digo como curisidad que hay personas que se paran por una sencilla razón, nunca han visto madera así, a lo vivo. Pues Josie, no es mia, es de una amiga, pero bueno, ella entra en la carpinteria como Pedro por su casa y nunca mejor dicho lo de Pedro (así me llamo). Yo tengo un mestizo entre podenco y galgo y una mestiza de podenca andaluza y maneta, y también me hago acompañar en mis correrias por el campo por los pincher de mi hermana, Cecil y Pipper.
    Y un abrazo, Junguer.

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  3. Un relato precioso amigo carpintero. Yo amo a los animales y sobretodo a los perros.
    Acabo de adoptar una cachorrila de Pastor Alemán.
    Llevo unos días con ella e ilusionado me pongo a revolver información en Internet sobre los Pastores Alemanes y hoy me ha dado por buscar "Loba Von Martínez" (Nombre que he puesto a mi cachorra) y buscando y rebuscando me he topado con este Blog con la bonita historia de una Loba encantadora.
    Espero que mi Loba sea tan buena y guapa como la tuya.

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  4. Hola Eyvol, me alegra qye te haya gustado el post y desde luego agradezco tus palabras. Ya verás que bien te va con tu cachorrilla, yo tengo un medio galgo, un hijo suyo y dos chihuahuas..., toda la pandilla junta es una risa, pero cuando disfruto de verdad es en verano cuando nos vamos al campo y los ves actuar como perros y no como mascotas, en ese momento es cuando se aprende de ellos. ¡¡ Un saludooo..¡¡¡¡

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