
Hace unos meses publiqué un post en uno de los foros moteros que frecuento, en un foro dedicado, en exclusiva, al modelo Virago de Yamaha, concretamente. No tardaron en llegar las respuestas de ánimo y de apoyo, pero también llegaron imágenes que me hicieron llorar, que me emocionaron y me hicieron sentir arropado y acompañado.
Teo, que se hace llamar en el foro Fenix, es un crack manejando el diseño gráfico y más de una vez me había dedicado imágenes llenas de amistad y simpatía, pero lo que me encontré alquel día fue ésto. Me dejó sin palabras, sonriendo ante la pantalla del portátil, cabeceando y deseando dar un abrazo a ese amigo al que jamás he visto, al que jamás he podido mirarle a los ojos.





¿Y que voy a decir de María Hernández...?, ella llevaba tiempo insistiendo sobre la necesidad de crear un blog sobre mi trabajo, ese momento ha llegado y ella siempre ha estado ahí, repasando mis post, tratando de mejorar el blog, dinamizándolo. A María tampoco la conozco, tampoco he podido abrazarla, ni plantarle dos besazos en sus mejillas isleñas, pero igual que Teo, ha estado ahí en los peores momentos, en esos días grises en los que todo parecía conspirar contra mi mismo. Siempre ha estado ahí, aportando, ayudando, empujando. Como aquella madrugada que al abrir el correo vi la portada que María había recreado a partir de un dibujo que le envié, un dibujo que hice a mano alzada y sacándolo de mi mente, de mi ilusión, de lo que veía en mi imaginación.
María sabe que aquella mañana lloré y lloré..., por eso se lo quiero volver a agradecer, igual que a Teo. A estas dos personas a las que siento muy próximas y que forman parte de un universo anhelado de armonía y calma, de apoyo y solidaridad, de sinceridad y franqueza.


Por alusiones...
ResponderEliminarQuerido Pedro, si bien el agradecimiento es una cualidad honorable, creo que entre amigos, no es necesario. ¿Y por qué digo ésto?, porque al amigo no le hace falta nada más que oir.."eres mi amigo"y con éso sobra todo lo demás.
En los tiempos que corren, la verdadera amistad, esa que traspasa las circunstancias, no está de moda, pero aún existe.
Nosotros nos conocimos en otro blog y comenzamos "peleándonos" virtualmente y, al debatir, fuimos descubriéndonos. Luego, el tiempo fue modelando esta amistad hasta llegar a este momento donde podemos decir "somos amigos", lejanos en la distancia, pero amigos.
Nada tienes que agradecerme, porque todo es mutuo.
Como dice la canción de Jorge Drexler "Todo se transforma":
"Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma".
En todo caso gracias por incluirme en ese "universo anhelado de armonía y calma, de apoyo y solidaridad, de sinceridad y franqueza".
Besetes, mi xiquet-amigo.
Imaginabas lo afortunado que eras????? Hoy en dia no es facil tener eso que veo que tu tienes y que te hace tan feliz.
ResponderEliminarMis sinceras enhorabuenas, aunque hay un dicho que dice que uno recoge lo que siembra o algo asi.
Besitos!!!
Yolanda, tienes razón, uno debe sentirse afortunado teniendo gente que te apoya como Maria o Fenix....,joer y yo me siento así, por cierto, Maria, gracias.....,ainsssssssssss que te he vuelto a dar las gracias, je, je, je.
ResponderEliminarEs cierto, en este mundillo te encuentras cientos de personas, pero de vez en cuando aparece alguien que desinteresadamente se ofrece a ti, sin pedir nada a cambio. Es una especie de conexión especial, cuando llega la sabes reconocer, y se hace duradera, sobrevive todo tipo de circunstancias. Está bien dar las gracias de vez en cuando, aunque no sea necesario.
ResponderEliminarMe alegra mucho que te sientas afortunado.
Queda pendiente mi visita, será después del verano.
Un abrazo
Pues si, Julia y si no pasa nada,a mediados de agosto viajaré con Duna hasta las Lagunas de Ruidera a conocer a alguna de esas personas, "yamaheros" que me prestaron su apoyo sincero y cálido.
EliminarEntonces lo dicho, después del verano....,justo cuando muchas de las aves empezarán a volver a África y entre ellas los vencejos. Bss.