sábado, 3 de noviembre de 2012

MADERA COMO CANELA FINA..., PARA UN SENCILLO ESQUELETAJE.


   Los pinos son casi como los hombres, crecen juntos pero son distintos entre si, algunos crecen en las umbrías, otros en las solanas. Unos soportan los vientos y otros viven en vertientes más relajadas o, simplemente, guarecidos entre el mismo pinar. Sus raíces se extienden bajo tierra, reptan a oscuras durante cien años y van alimentando a esos troncos que, al final, llegan a mis manos, desde las Landas francesas, ya aserrados y en forma de tablones que contemplo como a una legión de soldados mudos, fieles y entregados a mi voluntad.

   Están ahí y parece que me miran, yo también los miro y pensaba en ellos hace unas noches, me preguntaba que pasaría el día en el que no tuviese dinero para comprarlos y tantas preguntas me hacía que tardé en dormirme.
  Pero a la mañana siguiente  ellos seguían ahí, unos contra los otros, nobles y esperando a mis manos y a los dientes de la sierra, realmente no le tenían miedo, los tablones sabían que ése era su destino desde el momento en el que homo descubrió que podía hurgar en la tierra con unas de esas ramas desgajadas con forma de punta, desde que descubrió que podía controlar el fuego con la madera o desde que mató su primera presa con una lanza.
  Siempre tengo una mirada amiga para ellos y, normalmente, observo sus vetas, sus texturas y me atrevo a predecir como se comportarán, que pasará cuando empiece a aserrarlos, como doblarán, como garcearán o como se revirarán y si serán rebeldes o dóciles, si se dejarán hacer como hacemos nosotros entre los susurros y los besos de las personas a las que amamos. Nos dejamos amar, tocar y besar, acariciar y oler entre sonrisas y escalofríos, cruzando nuestras miradas completamente desnudos y entregados.
   Y el tablón se deja hacer con la sierra, se deja trepar y cepillar. Se deja medir, mientras mis ojos se deleitan con su cuerpo limpio de nudos, recto y noble, como la más olorosa de las especias, como canela fina, como el cuerpo más hermoso.

   No se queja y se deja recortar, taladrar y encolar, se deja apretar por los gatos y que la pistola neumática atraviese sus vetas con las enormes grapas, se deja atravesar como un crucificado que después muestra otra cara, otra faz, casi como una sonrisa en forma de un  sencillo esqueletaje, en forma de un sofá anónimo y sin nombre que nunca será un icono de la decoración, que nunca será famoso, pero que se dejará tapizar y vestir para reposar en algún salón, en alguna habitación, ya lejos de los bosques que le dieron la vida y de las brumas, de las lluvias y del sol de la primavera, de esa Naturaleza que le dió un alma pura y hermosa…, mientras fuera del taller, anochece y llueve.



11 comentarios:

  1. A sus pies Maestro Esqueletero ;)
    Impresionante relato, has sabido plasmar toda una razón de ser, con tus palabras he podido oler esos tablones rebosantes de vida aún después del ensamblaje, se aprecia que más allá de trabajar con madera, la veneras y honras, tal vez por eso siempre me han atraído tus esqueletos (que no tus huesos ;)
    Por cierto, me encanta la última foto del taller ;)

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    1. Tapestry, hay veces que empizo a cortar un tablón y los listones empiezan a doblar y a tirar y al final no puedo usarlos como largueros, pero si para piezas cortas,pero los de este post, salieron rectos como reglesy con un tacto acojonante...,me salió del corazón y me dije "este tablón se merece un sincero post...."

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    2. Pedro, plas plas plas. No son collejas, son aplausos. A eso se le llama trabajar con un alto grado de conciencia. Una emocionante oda al tablón, y al árbol.Si relatas así en tu libro le auguro un buen futuro...un saludo

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    3. Bueno Oscar, te digo lo mismo que a Tapestry, a veces te encuentras con una madera tan noble, aún siendo pino, de tanta calidad que realmente te quedas bobo mirandola y siempre me pregunto que se podría hacer con ella...., lo malo es que ultimamente me pasa lo mismo con las mujeres...,o si simplemente el hecho de contemplarla es el fin ultimo.
      (Queda poco para el libro, ya visualizo lo poco que queda)

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  2. Tu emocionante oda al tablón y al pino, es la expresión del que sabe vivir en paz con la Naturaleza. En un mundo donde el consumismo presiona y obliga, por cualquier medio, reemplazar lo natural con lo artificial,lo sintético, los plásticos, etc., mantenerte firme, respetando lo natural, sin abusar y sin contaminar, es un gran merito. Te felicito !

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    1. A sies Marga, ya que usamos madera, usémolsa con medida y con fundamento,como diría Arguñano. ¿SAbes...?, a veces he tenido cabreos porque me han hecho repetir armazones de sofás por chorradas de diseño,¿y sabes donde han ido a parar esos armazones....?, a la basura y encima no entendían mi enfado. Uno de esos pinos tarda mucho años en ser maderable y eso jamas lo tenemos que olvidar.

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    2. ¿A la basuraaaaaaaa?...Anda que si te pillara cerca ibas no ibas a tirar ni el serrín.
      Te doy una idea para el Pedro ciclista y el esqueletero:
      Cámara de rueda de bicicleta pinchada.
      Cuadraditos de madera tipo "sello de estampación".
      Silueta o dibujo de formas (corazón, luna, flor, etc., etc.).

      Haces un patrón del dibujo. Cortas un trozo de la cámara de la rueda. Traspasas el dibujo al caucho y lo recortas. Luego lo pegas al cuadradito de madera y voulá...ya tienes un sello de estampación.

      No te veo haciendo manualidades con ellos, perooo...¿para un regalito, qué?. A los niños les encantan.

      Ay, xiquet...si supieras la cantidad de cositas que se pueden hacer con esos restos, te convertías en "artesano", además de artista, jeje.

      Besetes.

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    3. Altooooo....¡¡¡¡¡, yo no lo tiré a la basura..., son los otros. Cuando eso me pasa a mi, desguazo el sofá y poco a poco vuelvo a reutilizarlo, por eso discutí con ellos, a lo que me respondían que no entendian mi cabreo porque me los pagaban otra vez....., pero claro, ¿como les iba a explicar que me cabreaba por los pinos...?, aún se estarían riendo de mi.

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    4. Vale...siendo así te levanto el castigo, jaja.

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    5. Hey....Pedro, como te atreves a decir que la madera no se queja....sabes perfectamente que si, o no ?.....porque....se retuerce o se dobla ante algunas presiones, o con cortes o formas que le quieres dar.....incluso se resquebraja en ocasiones cuando no quiere ser atravesada.....o se desencola cuando no quiere tener pedazos postizos, y en muchas ocasiones se deforma simplemente por no haberla tratado, o guardado bien ( no se siente comoda ) y en muchas ocasiones se pone muy rigida y no se deja clavar....por ello y otras muhcas cosas mas que te indicaria ( pero me tachariais de loco ) la madera habla....susurra....murmura...pero nuestra apreciacion no llega a comprender, sin emabrgo fijate en tus perros, siempre que puedan se acercan a los arboles....mantienen una conversacion y despues se mean en el jejeje......La verdad es que vendita la madera que se deja coger cortar transformar y ensamblar de mil formas. Esperemos que no la exterminen también.

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  3. Claro que se queja Jose, pero si la madera si algo tiene es que vive durante muchos años,pero me referia al tablón que usé para ese armazón, es que conforme cortaba los listones salian rectos como hilos, ni un solo nudo, ni una sola imperfeccion...,de hecho, cuando vino Comes a llevarselo dijo.
    - Joder, como pesa este sofá.
    Y ya ves que era sencillo....,pero que maderaaaa...¡¡¡¡¡¡. Por cierto, ahora si, ya estan saliendo setas en el chalé y ya vienen a por ellas armados de cestas y corvellas.

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