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viernes, 23 de noviembre de 2012
ADIOS A LOS MUELLES, ADIOS A LA JUVENTUD.
Envejecemos, lo hacemos lentamente, día a día y si no fuese por las fotografías casi dudaríamos de que algún día fuimos niños o jóvenes. Sin darnos cuenta vamos cambiando nuestros puntos de vista, nuestras preferencias y nuestros hábitos, incluso llegamos a cambiar los muebles o la decoración del aseo.
Los sofás también envejecen, las telas se desgastan, la madera se reseca y los muelles van perdiendo el temple, a veces se parten y las cinchas de yute que los soportan van cediendo, fatigadas después de décadas de uso. La preparada elástica se hunde y nos damos cuenta de que ya casi no podemos levantarnos de nuestro sofá, nos fallan las rodillas y nuestras piernas están casi tan fatigadas como los muelles o como las cinchas.
Por eso la clienta le pidió a Ángel Zamora que sustituyese los muelles por un asiento más firme y alto.
- Es que la señora ya es muy mayor y no se puede levantar.
- ¿Pero seguro que quiere que le quites los muelles y que le subas la altura.
- Que si, que si…, me lo ha recalcado varias veces.
- Bueno, vale…, pásate mañana que ya estará.
- ¿Seguro…?, a ver si te vas a hacer bicicleta y se te olvida.
- Que no, coño, que pases mañana.
Ángel se marcha y vuelve a preguntarme desde la ventanilla de su Caravelle si mañana estará el sofá.
Afirmo con la cabeza y me subo a casa a tomarme mi café torrefacto de las seis de la tarde, durante unos minutos veo el “Sálvame” junto a mi madre y después me vuelvo a bajar al taller, marco un par de tablones, sacó algunas plantillas para suplementar las patas y, poco a poco, el orejero va cambiando de aspecto, casi va rejuveneciendo, adaptándose a la vejez de su propietaria.
Grapando los suplementos de los costados.
Suplementando los delanteros
El trasero ya colocado y asegurado con las escuadras que soportarán el tiro de las nuevas cinchas elásticas.
Cortando los suplementos de las patas y en la foto de abajo, mi eterna acompañante...., la sierra de cinta.
Y el orejero listo para ser tapizado y devuelto a su dueña, a la clienta que podrá volver a levantarse coómodamente, sin quejarse y sin sentir la fatiga de sus articulaciones.
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Hola Pedro.
ResponderEliminarMira tú que me da pena que no aprovechen el esqueleto para un guarnecido, pero hay razones de peso que excusan la tropelía, aunque un preparado firme y un bloque de goma denso, habrían salvado la papeleta durante otra vida, snif... que nos quedamos sin obras de arte compañero.
Ah!, el apaño, impecable ;)
Pues el esqueleto era completamente de haya y yo diria que tan solo tenia un retapizado, no se veían muchos bocados de grapas.Tienes razón, una buena preparada y alta densidad en la goma..., pero imagino que los presupuestos mandan. Pero tranquilo, que aún se siguen haciendo asientos elásticos,pocos pèro aún se hacen.
EliminarBueno Pedro, si te sirve de consuelo, es mejor perder los muelles que acabar en la hoguera.Romanticismos aparte, lo que premia es la comodidad de su dueño, ya que esa es su principal finalidad, ofrecer confort y descanso.Por lo menos el sofá volverá a casa, que es de lo que se trata.
Eliminarsaludos.
Claro que volverá a casa, Oscar y lo que decias al principio, por lo menos el sofá no ha terminado en el contenedor, yo me he ganado unas perrillas y el tapicero también, la mujer ya podrá estar comoda y el circulo se cierra.
EliminarA esto se le llama un cambio radical. En fin, me gustará verlo una vez acabado.
ResponderEliminarSeguro que la señora quedará muy satisfecha.
Saludos
Es realmente como dices, Jurguen, pero en el aspecto estetico, una vez tapizado no se nota, bueno, Tapestry y Oscar lo notarian...,hay que fijarse en la juntura entre el asiento y el reposabrazos, si se ve junto, casi seguro que el asiento es de cinchas y si se ve un sutil hueco sin costura es que el asiento es de muelles y de platabanda elástica.
EliminarLeyendo lo que escribes y viendo el sofá... me ha dado por pensar que yo si pudiese haría lo que tu haces para renovar ciertas cosas que van apareciendo con la edad. Para ser exactos son cosas que ya están instaladas en mi cuerpo. Porque antes, a los veinte, te dolía una pierna y no le dabas importancia, y ahora, a los cuarenta, te duele una pierna y el mécido te dice que es una sdsfdosigfdtitis.
ResponderEliminarYa te digo, me han dado ganas de ser sofá y que me pudieses cambiar algunas piezas.
Buen fin de semana y un abrazo.
Bueno Julia, mira tus ojos....., y realmente ya nos reparan, nos matan el nervio de las muelas y nos plantan fundas, nos ponen tornillos en la columna vertebral o en los huesos, protesis en la cabeza del femur o en la cadera, incluso marcapasos y lo ultimo, electrodos que logran mitigar el Parkinson.
EliminarPedro, algún día, debes mostrarnos el sofá terminado.
ResponderEliminarSi pasas por mi Blog, tengo algo para ti.
Saludos !
El lunes tiene que venir Angel a por otro sofá, le preguntaré si aún no lo ha entregado a la clienta y si lo tiene,me daré un vuelo con Duna y le haremos el reportage.
EliminarMarga..., gracias otra vez, pero tengo que volver para dejarte un comentario en el post de Sergio Rodrigues.