lunes, 21 de mayo de 2012

TAPIZADOS CASTILLO


Duna me lleva hasta una tapicería familiar que lleva abierta desde el año 55, en Mislata, en la calle Maestro Serrano, nº 6 y con los telefonos, 963791137 o el móvil 645816801. Muy cerca de mi taller de esqueletaje, tan cerca que apenas si pasamos de 3ª, pero bueno, no pasa nada, lo importante es que visitamos a unos tapiceros que trascienden a la mera relación comercial. Duna y yo visitamos a unos amigos, que es lo importante.


Jose y Jorge frente a una estilosa banqueta en equis, parece un diseño sencillo, pero realmente es complejo, sobre todo a la hora de tapizar.


Jorge, el hermano pequeño, sonríe ante la maquina de coser, se desenvuelve bien con ella y va rematando las fundas de unos cojines.
Jose y Jorge me esperaban, posan sonrientes y yo me siento a gusto, me siento como en casa y por éso echo fotos por donde me place, incluso al sofá que les serví la semana pasada. Era un modelo actual, de perfiles muy rectos y con todos sus elementos por separado y preparados para ensamblarse en la casa del cliente, a mas de cuatro pisos de altura y con unas escaleras estrechas y angostas.


El sofá presentado, comprobando que los agujeros estén bien encarados y que las medidas del armazón son correctas.


Y de nuevo desmontado para empezar a tapizar.



Los elementos ya terminados y listos para ensamblar y volver a realizar ajustes y comprobaciones. Después se volverá a desmontar para embalar y poder subirlo al piso, pieza a pieza.




Sobre el sofá a punto de rematar, se observa la tela con la que se confeccionarán unos cuadrantes o pequeños cojines que servirán para decorar o para acomodarlos al gusto, a veces como pequeñas riñoneras, otras para suplementar los apoyabrazos o para colocarlos sobre las piernas y alzar el portátil o la revista que se desee ojear.


Y en el zaguan de Tapizados Castillo me encuentro con este curioso puf bautizado por Jose como puf Amor y realmente el aspecto es sugerente, transmite unión, transmite complicidad, recuerda a un abrazo intenso, profundo, íntimo, entregado, apasionado.


Y muy cerquita de ese puf tan especial, descubro todo un clásico, una silla con asiento de muelles, respaldo de rejilla y decorada con pan de oro y con un auténtico craquelé. Durante unos instantes observó esas grietas surgidas al azar cuando las tensiones entre los barnices y lacas terminan fracturando la superficie.



Y como no podía ser de otra manera, en la tapicería de los hermanos Castillo no podían faltar los muestrarios de telas ni las barras para cortinas, algunas de latón, de metacrilato, de madera o de hierro forjado.



2 comentarios:

  1. Hola Pedro.
    Esa banqueta "tijera" (así la llamábamos) la hacía casi a diario en la primera empresa en la que serví y como bien dices, es un trabajo más que entretenido para el tapicero.
    ... como me gustan esos talleres que nos enseñas, ese caos controlado de mercancías me recuerda mis tiempos de ñapas mil en el salón de la parcela de mis abuelos, aunque ya no sé si añoro aquella forma de tapizar o el tiempo/edad al que representa.
    Un abrazo con sabor a crin y arpillera amigo ;)

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  2. Eso es Tapestry, banqueta de "tijera", así la llamamos aquí también, lo mas gracioso de todo es que es una pieza engorrosa para el esqueletero y para el tapicero y encima es frágil y delicada.
    Caos controlado..., es cierto, lo que pasa es que en esos talleres se hace de todo, cada clieta es única y a veces no tiras nada porque nunca sabes si te hará falta para otro "compromiso".
    Un abrazo Tapestry.

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