martes, 12 de junio de 2012

¿PUDO JOSE CASTILLO RETAPIZAR EL SILLON DEL PADRE DE FRASIER...?.


¿Pudo Jose Castillo retapizar el sillón del padre de Frasier....?, pues claro que sí. Esta semana me ha enviado las fotos de un sillón reclinable, conocido, popularmente como sillón relax, que entre él y su hermano Jorge han retapizado.
El cambio de telas no ha sido muy vistoso, a mi parecer, pero se puede ver como ha rejuvenecido y como ha quedado listo para facilitar esas siestas o  cabezadas a las que nos invita, cuando empujamos con la espalda y el respaldo cede, al tiempo que se eleva la
platabanda y nos permite reposar las piernas.




Martin, el padre de Frasier, pasaba muchas horas en ese sillón reclinable tapizado con una rugosa tela verde, que desentonaba brutalmente con la elegancia del apartamento de su hijo. Realmente, ese sillón reclinable reflejaba la enorme diferencia entre padre e hijo. Martin, el policía retirado solo aspiraba a beber una cerveza, a compartir ese sillón con Eddy y a ver sus programas favoritos, mientras Frasier mariposeaba entre sus muebles de diseño y gustaba de reposar en la elegante y espectacular Eames Longue Chair en la que fluía la piel natural y el tablero laminado curvado.
 Dos muebles antagónicos, dos sillones que representaban a dos generaciones distintas, a un padre y a un hijo..., que llega a echar de menos a ese sillón reclinable, horrible y de visión molesta,  ese sillón que casi contaminaba el ambiente selecto y exquisito del apartamento sobre Seattle, sobre la lluviosa ciudad que cada noche escuchaba los delirios de ese psiquiatra encantador, aunque algo empalagoso y tan snob que, posiblemente, jamás se habría sentado, ni habría colocado en su salón, el sofá del Central Perck en el que los protagonistas de Friends pasaban las tardes. Por cierto, pese a todo, cuando Martin se marcha del apartamento y se lleva su sillón reclinable, remendado con cinta americana..., Frasier si que lo echa de menos, echa de menos a esa especie de alienígena verde y a ese anciano, que utiliza su trípode para caminar y para seguir viviendo.
En mi casa solíamos ver la serie, mi padre reía bien a gusto con ella desde su sofá o cuando se levantaba a estirar las piernas y se apoyaba en un andador de tres patas, como el que usaba Martin y que en casa terminamos llamando "el frasier".
- "Tráeme el frasier, tráemelo que algún día..., andaré" -solía afirmar mi padre sin llegar a creer que las secuelas de su ictus eran incurables, jamás lo creyó y así pudo afrontar esos últimos ocho años de su vida.

2 comentarios:

  1. Es curioso lo que la deformación profesional puede hacer...Uno no puede ver tranquilo ni una película.
    Me ha gustado mucho el post.
    Un saludo

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  2. Así es Wunder, no puedo evitar ver la tele y fijarme en los muebles, en la decoración, en los ambientes..., y ese sofá de Friends siempre me habia llamado la atención y como no, los del apartamente de Frasier. Por cierto, en Friends tambien aparece una escultura preciosa de un galgo...., para mi la quisiera.

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