jueves, 15 de diciembre de 2016

LAS SILLAS QUE NADIE QUERIA HACER.



    

 
 
  - Hola Pedro, se que hace tiempo que no te pido nada, pero ahora tengo un compromiso, necesito seis sillas y bueno... no encuentro quien me las haga -confiesa Blay de manera honesta y humilde.
   El tapicero me envía la foto y yo me encojo de hombros, son seis sillas neoclásicas, acabadas en capitoné sencillo y con patas Chippendale, unas sillas que cualquier sillero, ebanista o esqueletero haría con los ojos cerrados.
    - Si, claro que te puedo hacer esas sillas -le contesto unos minutos mas tarde. Blay suspira aliviado, agradece mi actitud y me asegura que no olvidara  mi gesto.
 
 
 

 
 
   Sonrío halagado y al tiempo algo confundido, no entiendo porque nadie quiere hacer esas seis sillas, quizás porque seis sillas son pocas piezas, quizás porque se tenían que sacar plantillas.
  Pero dejo de hacerme preguntas y diseño la silla, recorto las plantillas, dibujo el perfil de las altas patas Chippendale y las voy cortando sin cambiar de sierra, las voy lijando y aspirando el polvillo del haya europea, viendo como ese mismo polvo va cubriendo mis manos y las gafas de cerca. Disfruto moldeando esas patas y me siento orgulloso de saber hacerlas, por lo menos ese modelo básico que sale de entre mis manos y no de entre los puntos rotativos de una copiadora.
   No hay dos patas iguales, están hechas a mano, artesanalmente... las patas que nadie quería hacer, las sillas malditas que eran pocas para tener el derecho a nacer, a ser creadas.
   - Blay, ya teneis las sillas.
  

4 comentarios:

  1. Se nota la mano de un ARTISTA escritor , poeta y esqueletero.

    No sé si me gustan más esas sillas que nadie quería hacer o la narración.

    BESOS

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  2. Que generosa eres Mariajosé...., el relato refleja fielmente todos mis sentimientos, todo lo que pensé mientras las iba haciendo.
    Besitosssss envueltos en polvillo de haya, je, je, he

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  3. Muy ben articulo , se vee que amas lo que haces. Saludos desde Madrid

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    1. Muchas gracias, Tapiceros Zimarrones, tenemos que poner gusto y ganas en lo que hacemos, o por lo menos ilusión. Un abrazo desde Valencia.

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