viernes, 8 de septiembre de 2017

SOY RO Y YO MARTINA Z.





 

      - ¿Dónde estoy...? -pregunta RO- ¿Qué haces...? ¡ no me toques...¡ -protesta cuando el esqueletero levanta el cojín del asiento y descubre la chapa metálica con la firma de Jaime Hayon, con el código de barras de Fritz Hansen, con el pequeño holograma que refleja la luz del taller de esqueletaje. Su piel se eriza y se siente como un secuestrador que tiene amordazado a un famoso.
   El RO auténtico aparece así, sin las patas delanteras para que no pueda escapar... frente a Martina, desnuda y sencilla, con mas curvas y concebida en madera, pero anónima, ella no aparece en las revistas de decoración, ella no es famosa, ella no es nadie, aunque el esqueletero haya garabateado su nombre y un numero con rotulador rojo sobre esa misma madera que le proporciona unos  volúmenes que recuerdan a otra época.
   El alma de RO es de fibra de vidrio, sus patas de aluminio pulido y pertenece al presente.
   - ¿Qué vais a hacer conmigo...?
   - Tan solo intentar ser como tu... -responde el esqueletero, haciendo una reverencia sincera y llena de respeto y humildad.
 

  
  
   
  

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