viernes, 3 de marzo de 2017

Butaca Lady de Marco Zanuso.





     Ganaría la medalla de oro en la Trienal de Milán, a principios de los años 50 y después se convertiría en un icono del diseño, pero siempre tímida, femenina, huidiza, introvertida, poco atrevida, callada, poco habladora, sosa... pero cuando me alejo unos pasos y la contemplo ya acabada en el viejo taller de esqueletaje siento un escalofrío, una sacudida de emoción que apenas si dura unas decimas de segundo, unos instantes tan íntimos que me hacen pensar en una súbita hipnosis, en un viaje a través del tiempo, rápido, instantáneo, de ida y vuelta. La Lady, que nunca me había interesado demasiado, se convierte en una preciosa pieza, en un espíritu mas de los que a veces se pasean por el taller surgiendo de mis propios delirios, a veces veo a Wegner, a Juhl, a Featherston y ahora veo a Zanuso y su Lady.
   - ¿Te atreves con el Senior...? -pregunta el diseñador italiano.
 

 
 
 

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