Recuerdo que algunas veces me encontraba a mi padre charlando con algun amigo en el despacho, yo era un niño y no me importaba demasiado de que pudiesen estar hablando, salvo cuando el amigo era Pepe el Pescador, entonces me quedaba y escuchaba interesado y sin interrumpir, deseando que llegase el viernes para salir de pesca con papá y Pepe.
Por entonces yo no se que preocupaba a los adultos, pero hoy en dia ya empiezo a tener cierta idea, por eso esta tarde he recibido a mi amigo Eduardo con una sonrisa y con la vieja silla de papá.
Eduardo andaba desorientado, fatigado y confuso, deseaba ser escuchado y escuchar palabras amigas que pudiesen responder a esa pregunta que le estaba demoliendo. Eduardo no podía entender ni asimilar su separacion tras 20 años de matrimonio, mi amigo Javier le escuchaba y yo me levantaba durante unos instantes para tomar una foto de ese momento en el que el taller de esqueletaje volvía a escuchar a las personas como ya lo hacia mi padre tantas decadas antes.
- No me hagas fotos, Pedrín... -ruega Julian cuando me ve sacar la Nikon y sonreir.
Sin embargo Julian posa y se recrea cosiendo el respaldo de la Cormorán, de esa butaca que quiso ser un recreacion de la Pelicano de Finn Juhl y que terminó revoloteando entre mis manos, queriendo ser un terodactilo o un macho cabrio de recurvada cuerna.
Julian me ve danzando a su alrededor y van dando puntadas sobre el polipiel que podrían pasar por se la piel del sarrio o por la membrana del terodactilo.
Me gusta el relieve del tejido y las formas audaces de la butaca que parece vigilar la nuca de Julian, que no quiere que le haga fotos pero que sonrie escuchando el delicioso chasquido del obturador.
Yo también sonrio, oprimo el disparador y me quedo helado...., la Cormorán ajitaba sus alas desde la mesa de corte y graznaba como el terodactilo que se asomaba al vacio desde el nido en el acantilado prehistorico pidiendo a Julian que les diese las plumas y la piel...., pero todo estaba en mi imaginación..., aunque justo en ese momento Julian se levantó y puso encima de ella el polipiel..., en ese momento se hizo el silencio.
He perdido vista, pero parece que no me pasa a mi solo, la semana pasada se pasó por el taller Juan Carlos Estruch ha pagarme unos trabajos con un talón, pero cuando fue a ponerse sus gafas descubrió que las habia olvidado en la tapiceria.
- Anda Pedro, dejame la lupa esa que tienes por ahí, que me he olvidado las gafas.
Fue una anecdota graciosa porque despues me pidió que revisase el talón.
- Pues devuelveme la lupa que yo tampoco veo nada.
Juan Carlos soltó una risa y yo repasé el talón, de la misma forma que repasé las medidas de la chaise longue de diseño que me habia encargado otro cliente con la misma lupa.
Me las apunté con boli y fui sacando las plantillas tanquilamente, pensando en la lupa y en la chanza con Juan Carlos, pero realmente no todo era decadencia ni decrepitud con esos años que ibamos cumpliendo, al tiempo estabamos ganando en experiencia y en profesionalidad, en aplomo y en calma, en vision del trabajo, por eso el diseño de la chaise longue fue fluyendo al ritmo de la musica y al son de la sierra de cinta, al son de la cepilladora y al de la grapadora, mientras sonreía y me imaginaba que la chaise longue, sin el respaldo bien podría pasar por un aereodeslizador de esos que se usan en los humedales norteamericanos, aunque después, cuando la vi asomar por la puerta del taller mas parecía un buque o un submarino..., en todo caso una espectacular chaise longue de diseño.
Tras ver el ultimo
spot de Ikea me he dado cuenta de que los suecos son algo mas que
una tienda que venden sofás y butacas baratos…, ahora también nos amueblan la
cabeza y de manera magistral.
Este ultimo spot,
es infinitamente mejor que aquel que se apoyaba la frase “bienvenido a la
republica independiente de mi casa”,esta nueva creacion nos dice, realmente el que camino debemos tomar si
queremos seguir viviendo de la nuestros oficios artesanales.
Es obvio que en ningun momento podremos
competir en precio, pero si en actitud, en tesón y en voluntad de satisfacer al cliente, hasta el punto de quede convencido de que ha tomado la mejor decision, la mas inteligente, la que mejor contribuirá a decorar su casa y su propia alma.
Estariamos tratando de imitar, con la mejor de nuestras voluntades, el mensaje que dice, que si amueblas tu casa con los
muebles de Ikea tus hijos crecerán sanos mental y animicamente porque imitaran
a sus padres que decidieron inteligentemente comprar en Ikea, pero hasta llegar
a esa conclusión el spot se desarrolla de manera magistral con escenas dignas
de un oscar, yo personalmente estoy enamorado de la secuencia en la que la
madre ve como su hija masca chicle hasta crear una burbuja que le estalla en la
cara. La madre se encoje de hombros, como avergonzada y se saca de la boca el
chicle que ella también está mascando. El mismo concepto se repite con el padre
y el hijo, cada uno enfrascados con sus portátiles…, aunque finalmente se
impone el “amor del bueno”…., el amor de los padres y las madres hacia sus hijos, pero eso
si, en un hogar Ikea.
Creo que de ahora
en adelante, cuando un cliente me pida un armazón o un esqueleto, le haré mas
preguntas de las que hago habitualmente, intentaré de ponerme bajo su piel y de
adivinar cual es su deseo, trataré de ser él mismo y trataré de aplicar toda mi
experiencia en poder satisfacerle…, ese será mi camino a seguir, por mi bien y por el de ese cliente que puede que descubrá que hay mas lugares donde comprar, mas allá de Ikea.
Es posible que la butaca Pelicano de Finn Juhl, sea una rara avis y nunca mejor dicho, en el universo creativo del arquitecto. Creo que es un modelo poco fluido y de estetica arriesgada, de hecho los pelicanos no son aves especialmente hermosas, esa membrana elastica bajo su largo pico resulta extraña y poco estetica, pero desde luego es perfecta para pescar.
Y tan peculiar es, que resulta dificil encontrar imagenes de la Pelicano en las revistas de decoración, de la misma forma que las plastic chair de los Eames inundan las paginas de esas mismas revistas, el personalisimo modelo de Juhl parece olvidado y relegado a ocupar las web de importacion china, por eso he decidido volver a inspirarme en él para intentar recuperar esas formas y esas lineas tan especiales y tan organicas, como alas secandose al viento, como alas planeando sobre las aguas o como alas atravesando esas mismas olas, sumergiendo a los pelicanos y a los cormoranes tras los esquivos peces...., alas capaces de impulsarlos bajo las aguas y de lanzarlos de nuevo al aire en un prodigio de adaptación.
Unas alas prodigiosas y complejas, tan complejas que ellas solas devoraron dos tablones enteros..., tan solo para poder volar y bucear en mi imaginación, dos tablones que me hiceron dudar y que me hicieron preguntarme si no habria otra forma de trazar esas curvas y virajes, si no habira un camino distinto que no consumiese tanta madera. La verdad es que no me ha dado tiempo a buscarlo y he seguido sacando las plantillas y cortando dogas hasta que el cormorán ha desplegado sus alas ante mi de manera sorprendente y casi impresionante...., ¿ o era un pelicano....?.
Era un cormoran...., el anillo en la pata recordaba a las argollas que les ponian en los cuellos de los cormoranes para que no se tragasen a los peces que pescaban para sus dueños.
Confieso que hacia tiempo que deseaba trabajar para Alejandray por fin llegó esa oportunidad la semana pasada.
- ¿Que tal, Pedro...?, mira, necesito una butaca para un cliente muy especial..., pero es que la quisiera entregar para dentro de tres semanas...., ¿como lo tienes...?.
- Enviame la foto por mail y te digo algo enseguida -le contesté.
Alejandra tardó poco en enviarme un correo con la fotografia de la butaca y descubrí que el vintage continuaba vivo y cautivando a los clientes.
Cuando vi las imagenes cabeceé tratando de adivinar el esqueletaje, tratando de ver debajo de la tela y al dia siguiente pusé una hoja de cartón sobre la mesa y empecé a dibujar, a imaginar sus formas y proporciones, a tratar de plasmar todo lo que habia imaginado, todo lo que habia tratado de ver en 3D en mi mente, en la oscuridad craneal del cerebro, llegando a creer en esa impresora organica que recreaba sus armazón proyectando un chorro de calcio que despues se endurecia dando forma al esqueletaje final..., que pasó de la imaginación a la mano y de ella al cartón para terminar surgiendo en madera,ya de vuelta a la realidad.
La brisa fue capaz de atravesar toda la ciudad y de remontar por mi calle, aunque también puede que hubiese subido aprovechando el viejo cauce ajardinado del rio Turia, pero terminó saltando el pretil y me acarició mientras yo miraba hacia el objetivo de la Nikon posada en su tripode.
Sonó el obturador y durante unos instantes me quedé así, con mis largas piernas reposando en el R-160 y con mi espalda encajada entre las cuadernas del Wing Chair, observando el vuelo de las golondrinas que todos los años volvian a sus nidos de saliba y barro y echando de menos a los vencejos, ellos ya habian empezado a regresar a África.
Me sentí relajado y me habria quedado así un buen rato, observando la risa de un niño y preguntandome donde estaban el resto de los niños. Recordé que en verano la calle estaba repleta de corrillos donde las madres y los padres tomaban la fresca, entonces se mezclaban sus conversaciones con la algarabia de los niños y niñas y con las voces de los locutores de radio. Anochecia y los vecinos cenaban en esos mismos corillos y la chiquilleria cenaba estrujando los bocadillos entre carrera y carrera, para que no se callese la mezcla.
Y encontré la respuesta unos instantes despues, el niño era yo...., el unico niño capaz de tomar la fresca en una calle desierta en la que ya nadie cenaba en el portal de sus casas.