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| Finn Juhl posando junto a su especial número 45, se puede ver el delantero, ligeramente curvado, y el estrecho cojín del asiento. |
Miriam se asomó al taller tan respetuosa y sonriente como siempre.
- Pedro..., ¿vas ha estar un rato más...? -me preguntó y yo sonreí ilusionado porque sabía lo que me iba a proponer- es que así te bajo la silla.
Continué sonriendo excitado y afirmé con la cabeza.
- Claro que te espero, venga, bájala que me muero de ganas de verla y de tocarla.
Al ratito, ella y su chico aparecieron por el taller y colocamos la número 45 de Finn Juhl encima de la mesa, cabeceé satisfecho y toqué la magnifica pieza, la mitica pieza del diseñador danés, una pieza que parecía ser de hueso, liviana, sencilla pero al tiempo rezumando diseño e imaginación desde cada una de sus estilizadas líneas.
Por fin tenía un icono del diseño en el viejo taller de esqueletaje, por fin podía observarla con detalle y calma, podía mirarla y remirarla buscando algún golpe de punzón, alguna numeración, alguna etiqueta que acreditara que tenía en el taller una auténtica número 45.
Hubo un momento en el que pensé que podía ser original, la hechura de una sola pieza del reposabrazos me llenó de esperanzas, pero, después de documentarme por la red, descubrí que no era original, pero eso si, era una magnífica réplica, anónima, sin firmas, pero llena de dignidad y de buen hacer.
Hubo un momento en el que pensé que podía ser original, la hechura de una sola pieza del reposabrazos me llenó de esperanzas, pero, después de documentarme por la red, descubrí que no era original, pero eso si, era una magnífica réplica, anónima, sin firmas, pero llena de dignidad y de buen hacer.
Rápidamente le hice una primera sesión de fotos y le envié la primera de ellas a Kat, de El jardin de los Muffins, enseguida noté como la decoradora catalana se entusiasmaba tanto como yo, aunque ella no la tuviese al alcance de la mano.
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| La réplica de la 45 de Juhl a las puertas del taller |
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| En esta imagen se puede observar el ensamble en inglete entre la pata delantera y el reposabrazos. |
Ese ebanista desconocido replicó la Juhl en haya y ensamblando la pata delantera y el reposabrazos en inglete, ahí estaba la diferencia principal. Finn Juhl la había concebido uniéndola a 45 grados, igualando las paredes y alojando en su interior un grueso mechón, así la pieza se estilizaba, aportando elegancia y gracia sin perder consistencia.
Quizás por eso estas piezas tengan tanta personalidad, Juhl no las concebía como muebles únicamente, mezclaba en ellas las influencias escultoóricas de algunas amistades y el resultado eran asientos flotantes que se distanciaban de la estructura de madera, eran formas sinuosas, casi flexibles, como tendones elásticos que eran capaces de volverse rígidos cuando alguien decidía sentarse en esas creaciones casi oníricas. Por cierto, Juhl no habría podido convertir sus sueños en realidad si no hubiese encontrado a un ebanista capaz de entenderle y de creer en esa forma de crear y diseñar..., pero lo encontró y las creaciones de ambos se siguen vendiendo y fascinando a quienes las poseen.
Quizás por eso estas piezas tengan tanta personalidad, Juhl no las concebía como muebles únicamente, mezclaba en ellas las influencias escultoóricas de algunas amistades y el resultado eran asientos flotantes que se distanciaban de la estructura de madera, eran formas sinuosas, casi flexibles, como tendones elásticos que eran capaces de volverse rígidos cuando alguien decidía sentarse en esas creaciones casi oníricas. Por cierto, Juhl no habría podido convertir sus sueños en realidad si no hubiese encontrado a un ebanista capaz de entenderle y de creer en esa forma de crear y diseñar..., pero lo encontró y las creaciones de ambos se siguen vendiendo y fascinando a quienes las poseen.
Juhl recreaba dos piezas independientes, la tela y los rellenos por un lado y el esqueleto de madera vista por otro e incluso cuando diseñaba piezas completamente tapizadas, no perdía esa pureza de líneas, esa estrechez, esa divina delgadez que a mi también me hipnotiza.
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| La "silla del cacique" en unos colores y con un tapiazado orgánico, antropológico, tribal. |
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| Silla modelo Pelícano, inconfundible. |
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| La número 45 en mis colores favoritos. |
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| Y el conocido modelo Poeten de Juhl junto a su Pelícano. |




















































