domingo, 17 de marzo de 2013

SOFÁ DE DISEÑO EN 24 HORAS.



  Jaime Fabra me enseñó la fotocopia de la fotocopia junto a un dibujo que pretendía aclarar algo sobre la estructura del sofá.
   - El dibujo está mal hecho, Pedro -me aclaró Jaime- el respaldo sigue a la misma anchura que el brazo.
   - Ya, ya...-murmuré- ¿y sólo hay ésto...?.
  Jaime afirmó con la cabeza, sonriendo y arqueando las cejas.
  - Sólo hay éso y lo quieren para mañana.
  - Vale.
  - ¿Qué radio le vas a dar a la curva...? -preguntó Jaime.
  - Ah no sé, lo haré a ojo, pero es una curva exajerada y valdrá para la planta, para los reposabrazos y para el respaldo.
  Una hora después estaba de vuelta en el taller y miraba la foto, comprobaba las medias y descubría que no tenían nada que ver con las proporciones del sofá de la fotocopia de la fotocopia.  
  - ¡Y lo quieren para mañana!.
  Y como le había contestado a Jaime un rato antes, apoyé el codo en el cartón y empecé a trazar la curva, empecé a dar formas, a recrearlas, más tarde, en madera. A hacer realidad la borrosa imagen de un sofá que me había recordado a los diseños de Joe Colombo, aunque luego descubrí que no se parecía en nada, una amiga sugirió que tenía un aire al Art Decó, pero después de documentarme un poco terminé comparándolo al Pop Art.

 
  Antes de parar para comer aún me dió tiempo de marcar la plantilla y empezar a trocear los tablones de pino, a cepillar y regruesar, incluso, a marcar en limpio y cortar ya a la medida final.

                                                                                                       

  Y en menos de 24 horas un sofá de diseño..., ¿ Pop o Decó...?.

jueves, 25 de octubre de 2012

Y MÁS DE 15 AÑOS DESPUÉS VUELVEN AL TALLER.

Nada más abrir el portón trasero de la furgoneta de Daniel supe que esos armazones los habíamos hecho mi padre y yo, incluso reconocí enseguida que era uno de los modelos exclusivos del fallecido Francisco García, apodado Magaña.
  Después de más de 15 años regesaban al mismo taller de esqueletaje porque los clientes habían decidido retapizarlos y, realmente, era una casualidad que me hizo sonreir y, después, casi llorar cuando descubrí que en esos esqueletos aún no habían grapas de carpintería, cuando descubrí la huella de mi padre y su manera de trabajar seria, decente y honrada.


  Cuando vi los clavos que aseguraban las escuadras de refuerzo, metidos a golpe de martillo, formando una v y sin un solo golpe fallado..., supe que había sido mi padre y le recordé ya mayor, sujetándose la muñeca derecha con la mano izquierda, tratando de mitigar el dolor de los  huesos y de los tendones tras miles y miles de martillazos y de gatos apretados con esas muñecas, que eran tan estrechas y frágiles como las mías.


   Descubrí emocionado su preciosa letra marcando cada pieza, copete, traseros, costados, delanteros..., con ese trazo elegante y cargado de energía y observé, algo más serenado, el precioso tono tostado que había adquirido el pino gallego, había envejecido dignamente, soportando los picotazos de las grapas de la tapicería y la tensión, el pulso echado por las cinchas elásticas del asiento.
   Me encontraba con las huellas de papá y también las de los oficiales de Francisco García, unos tapiceros que solo sabían trabajar volcando todos sus conocimientos en cada tapizado y esa dignidad también había dejado su rastro en forma de unas aureolas blancas que delataban los apoyos de goma espuma donde fijaban unos muelles atados para ayudar a soportar el peso sobre las cinchas del asiento.


  El esqueletaje regresaba al taller, pero casi pude ver como los armazones buscaban a mi padre, a sus manos, a su carácter..., pero me vieron a mi y creo que confiaron en mis manos, por eso se dejaron transformar, por eso se dejaron que les cortase los reposabrazos de formas redondeadas, para cambiarlas y aportarle ángulos rectos, para darles un aire más moderno y actual, para poder regresar a su hogar envueltos con sus nuevas telas, totalmente renovados y vestidos para soportar otra decena de años.

     Reutilizando los reposabrazos, mientras cortaba el taller se llenaba de un olor especial, picante y denso..., el de la madera curada lentamente y mimada entre telas y rellenos.

   Atornillando los costados.

     Los nuevos reposabrazos listos para atornillar a los armazones.



 Y los armazones listos para recoger y para volver a tapizar.

sábado, 29 de septiembre de 2012

RETAPIZANDO UN BAÑERA EN TAPIZADOS CASTILLO.




   José Castillo me ayudada a colocar unas patas Chippendale a unos sillones Rosie, que él mismo había tapizado con muelles, unos cuantos años antes y que yo había cortado. La preparada elástica estaba firme y en su sitio pero los clientes habían decidido cambiar la tela y, de paso, las patas. Por cierto, el Rosie era realmente un Capri, pero Castillo lo llamaba así en su catálogo de tapizados.
   - Bueno…, ¿y de qué estás escribiendo ahora…? –me preguntó.
   - Pues ya llevo dándole vueltas unos días y me gustaría hablar de los bañeras, la verdad es que creo que se me olvidó hablar de ellos en el post de los iconos tapizados.
   - ¿Del bañera…?, joder, pues ahora mismo tengo dos elásticos que acabamos de retapizar, lo malo es que ya está tapizado y no le he hecho de la restauración.
   - ¡¡¡ Fotos, quiero fotos…!!!, ah y quiero una donde se vea como se hunde la platabanda –exclamé como poseso y, poco después, José me las envió por email. Pero antes de marcharse estuvimos un rato charlando en la puerta del taller, lo suficiente para que en ese momento pasase en coche una joven diseñadora a la que le he hecho algunas cosas.
   -¡ Uf, como te ha saludado…!-bromeó José.
   - Nada, que ella es así…., muy efusiva.


 La platabanda cedé por debajo del cojín,
 son los muelles comprimiéndose.
                     
 
   Ya desde muy pequeño oía a mi padre hablar de los sofás bañera; realmente son otro icono del mueble tapizado, son piezas muy elegantes, de respaldos bajos y brazos estilizados a la misma altura que los copetes. Esos brazos podían dibujar un ligero arco hacia fuera o podían elevarse rectos, entonces se le llamaba bañera recto. También existía la variante de cerrado o abierto, la definición se refería  a la forma de rematar la unión de brazo y respaldo, podían ensamblarse formando una línea contínua alrededor de todo el sofá o quedarse separados, entonces es cuando se les llamaba abiertos, como los que ha retapizado José Castillo. 

      Se puede apreciar como respaldo
          y brazo no se unen, dejando abierto
   ese hueco.


   Mi padre también fabricaba un bañera especial para la firma Villa Garnelo, era el llamado bañera voluta, en este caso, tanto brazo como respaldo iba guarnecido con una moldura de madera redondeada. Era muy elegante y ese rulo le aportaba dulzura, suavizaba el clásico dominio de las rectas en esos sofás. Recuerdo que Villa Garnelo englobaba a su colección de sofás bañera con la definición Luis XVI.
  La verdad es que hace tiempo que no hago ningún bañera; son las cosas de las tendencias y las modas pero, desde luego, es un modelo que se sigue viendo en muchos salones y que, realmente, inspira a muchos modelos actuales de rabiosas líneas rectas, pero estos modelos actuales resultan estáticos y pesados, en ningún momento alcanzan la elegancia de los estilizados bañeras de siempre.


lunes, 20 de agosto de 2012

UN SOFA DE 7000 EUROS.



Este mes de agosto la revista ¡HOLA! edita un número especial sobre decoración. La he comprado y lo que más me ha llamado la atención ha sido el precio de uno de los sofás que Cristina Ybarra recomienda en una sección titulada "a la manera de CRISTINA YBARRA". En la página muestran desde una banqueta de estilo isabelino, pero un estilo isabelino algo descafeinado, hasta un sofá de Christopher Guy valorado en 7078 euros. Y ciertamente me he puesto las gafas de cerca y después de examinarlo no he podido justificar esa salvajada de precio por ninguna parte. Admito, al mismo tiempo, mi imperdonable ignorancia al no saber quien es Christopher Guy pero lo que si sé es cómo hacer ese sofá.

En la imagen, el sofá de más de 7.000 euros....¡¡¡¡¡¡
La base es de madera vista, con una talla muy ligera y con patas al estilo Chippendale pero con las aristas vivas. Esa base la haría Jaime Fabra con una mano atada a la espalda. El dorado que se aprecia lo podría hacer, sin ningún problema, Vicente Boluda utilizando pan de oro auténtico. Obviamente yo me encargaría del esqueletaje y de sacar las plantillas, aunque realmente, la forma del reposabrazos recuerda bastante al modelo que diseñé y fabriqué para mi amiga Mariangeles.
¿Y quién lo tapizaría...?, un pregunta tonta, podría tapizarlo mi amigo Tapestry, Julián y José Gémez, José Castillo, Juan Vicente Comes, Miguel María..., cualquiera de ellos podría vestir ese sofá de manera exquisita y sin envidiar nada a ese original..., y así, a
bote pronto casi me atrevería a decir que podría salir por unos 2.500 euros.
En fin, cosas del diseño y del prestigio...,pero bueno, de la revista también me han gustado algunos de los rincones de la casa de Benedetta Tagliabue. Es una especie de estudio, algo caótico pero, al mismo tiempo, armonioso. Me gusta, sobre todo, la mesa hecha con dos tablones en los que se pueden apreciar los nudos y la forma original del árbol y una discreta mecedora que aparece a la izquierda. Se trata de otra creación de los hermanos Eames, es la conocida mecedora RAR (rocket rocking arm). Curiosamente esta silla no va a ser la única pieza de los Eames que encontramos en la casa, en otra de las estancias nos encontraremos con la longue chair Eames.


Y en las primeras páginas, en la sección de novedades me he fijado en dos piezas, en una especie de Chester de
Poltrona Frau, que no aporta nada y que dista mucho de lo que es un auténtico Chester, como los que ha utilizado Cristina Ybarra para decorar uno de los salones del Palacio de Portocarrero. En la foto se puede apreciar la forma de herradura de los reposabrazos, el capitoné y una curiosidad, el asiento fijo sin cojines.


Pero regresando a esa sección de tendencias también me he fijado en un cabecero de madera vista con orejas, que parece que va a marcar tendencia. A mitad de julio, hice uno de estos cabeceros con orejas, pero hasta septiembre no empezará a tapizarlo Juan Vicente Comes, si consigo fotos habrá post, pero de momento una imagen del esqueletaje del cabecero.




martes, 14 de agosto de 2012

SOFA DE DISEÑO MAS CHAISE LONGUE.



Manolo ya me preguntó hace unas semanas si podía hacerle un conjunto de sofá más chaise longue para su hijo, como ya conté, vino una tarde y me enseñó la lámina, pues bien, antes de irme de vacaciones empecé a trabajar en él, justo a mediados de julio, cuando el telefono se muere, cuando enmudece, cuando se calla y termina entrando en un inquietante letargo estival para desperezarse en septiembre; siempre ha sido así y espero que siga siéndolo.
El armazón parece que pierde impacto junto a los gigantescos reposabrazos, realmente es lo que más destaca de este conjunto, pero cuando esté tapizado aún será más espectacular porque en esos mismos reposabrazos irán encajados unos cojines que deberán recrear una continuación de los cojines de los asientos.
Y precisamente por esa anchura tuve que encolar varios tablones, como siempre, cola blanca, gatos de apriete, fieles y callados, firmes, tenaces, inamovibles.



Después venía marcar las consolas y cortar en la sierra de cinta, hasta ahí todo era relativamente fácil, la complicación venía a la hora de ensamblarlo al bastidor. Un reposabrazos con ese vuelo resulta una eficaz palanca para sentarse en él y arrancarlo. Fue necesario fijarlos antes de montar el armazón con cola y tirafondos.


Las consolas o reposabrazos ya unidos a los largueros y traseros.


La chaise longue recibiendo los brazos.


El sofá en el que se pueden apreciar las cartelas separadas del respaldo para permitir introducir la tela y los rellenos por la junta.