
Hace unos meses publiqué un post en uno de los foros moteros que frecuento, en un foro dedicado, en exclusiva, al modelo Virago de Yamaha, concretamente. No tardaron en llegar las respuestas de ánimo y de apoyo, pero también llegaron imágenes que me hicieron llorar, que me emocionaron y me hicieron sentir arropado y acompañado.
Teo, que se hace llamar en el foro Fenix, es un crack manejando el diseño gráfico y más de una vez me había dedicado imágenes llenas de amistad y simpatía, pero lo que me encontré alquel día fue ésto. Me dejó sin palabras, sonriendo ante la pantalla del portátil, cabeceando y deseando dar un abrazo a ese amigo al que jamás he visto, al que jamás he podido mirarle a los ojos.





¿Y que voy a decir de María Hernández...?, ella llevaba tiempo insistiendo sobre la necesidad de crear un blog sobre mi trabajo, ese momento ha llegado y ella siempre ha estado ahí, repasando mis post, tratando de mejorar el blog, dinamizándolo. A María tampoco la conozco, tampoco he podido abrazarla, ni plantarle dos besazos en sus mejillas isleñas, pero igual que Teo, ha estado ahí en los peores momentos, en esos días grises en los que todo parecía conspirar contra mi mismo. Siempre ha estado ahí, aportando, ayudando, empujando. Como aquella madrugada que al abrir el correo vi la portada que María había recreado a partir de un dibujo que le envié, un dibujo que hice a mano alzada y sacándolo de mi mente, de mi ilusión, de lo que veía en mi imaginación.
María sabe que aquella mañana lloré y lloré..., por eso se lo quiero volver a agradecer, igual que a Teo. A estas dos personas a las que siento muy próximas y que forman parte de un universo anhelado de armonía y calma, de apoyo y solidaridad, de sinceridad y franqueza.

