viernes, 7 de diciembre de 2012

EAMES, PAUCHARD Y DAY, INSPIRAN A CAROLA.


Eames, Pauchard, Day y muchos otros diseñadores y decoradores inspiran a Carola hasta convertir su tienda, llamada "El taller de Carola", como no podía ser de otra manera, en una pequeña joya que ilumina, desde sus enormes escaparates, el lento discurrir de la gente por la Calle Comedias, en pleno casco histórico de Valencia.
   Pese al frío, no he dudado en montar sobre Duna para visitar la tienda y, como siempre, he vuelto a sonreir, bajo el pasamontañas, al escuchar la resonancia de los escapes  cuando rodaba por los túneles del Paseo de la Pechina.  Poco después he dejado que la custom me llevase por la calle de La Paz hasta desviarme por Comedias y muy atento para no despistarme, pero la verdad es que ha sido fácil dar con la tienda. Destellaba desde la esquina, sus lámparas y apliques colgaban del techo y daban a los cristales unos tonos dorados preciosos.
  He atado a Duna con sus bridas y he entrado, ya con el casco en la mano, sonriendo y saludando a Carola y a Marga.
   - Eres... -ha dudado una mujer morena, joven y de melena lisa y dócil.
   - Pedro.
  - Pedro, si, pero no se si llamarte Bicipalo -ha bromeado Carola. 
   - Como quieras..., ains, no he podido evitar tocar a las Eames.
   - A las replicas -me apunta Carola mientras vuelvo a acercarme a esos dos iconos del diseño.


   Ha sido un momento muy especial, por fin, después de hartarme de verlas en las revistas de decoración las he podido ver en vivo; eran réplicas, pero se podía apreciar la armonía, la fluidez de las líneas, los acabados, la madera, el metal y la materia plástica en una mezcolanza elegante y hermosa, realmente como el universo de objetos con que Carola ha sembrado su sitio, su tienda, su taller. 
  Una tienda que rezumaba clase, esencia, gusto, dedicación y cuidado por el detalle. Sonaba un cd de Marga, un sonido que recordaba a los blues de Nueva Orleans, a esas voces de color que evocaban otros tiempos y otros ambientes.
   - Lo siento..., pero tengo que hacer fotos.
   - Pues hazlas.
  - Vale..., pero no os riáis porque las voy a hacer con ésto -he advertido mientras desenfundaba mi viejo Nokia de 2 megapixeles y enfocaba a un precioso mero.

 
      Uno de los rincones favoritos de Carola, me confiesa que le encanta esta silla de rejilla, sutilmente acolchada y que a mi me recuerda mucho a los diseños de Harry Bertoia.

 
    Y otra de las piezas que se llevan los ojos de la decoradora.

                                                  
  Y los relojes vistos desde la calle, a Carola le gusta tenerlos y exponerlos, es como si desease atrapar el tiempo, como si desease viajar en él, realmente un deseo que todos poseemos.


    Ha sido un rato agradable, pero la tienda tiene tirón y Carola tenía que trabajar en uno de los escaparates, al tiempo que varios clientes entraban y se sumergían en ese cosmos del que yo apenas si había capturado algunas imágenes y algunos muy buenos momentos de charla con ellas, con Carola y Marga.

P.D. Si queréis seguir explorando el universo de  Carola podéis hacerlo en su web
                    
                       www.eltallerdecarola.com

  En ella podréis ver muchas más fotos, y lo mejor, podréis leer sus post, seguro que después, si sois de Valencia os pasaréis por la Calle Comedias y os fijaréis en los escaparates del número 6.