A veces veo imagenes que me sugieren otras, lo curioso es que esa segunda imagen llega a resultar obsesiva y cohabita con la visión real. Algo así me pasó cuando me encontré con estas banquetas entre las paginas de Casa Viva, enseguida me imaginé al mítico satélite ruso, creo que el primero que orbitó alrededor de nuestro hermoso Planeta Azul y, desde entonces, siempre que recordaba esta banqueta, asociaba impepinablemente la imagen de esa esfera de la que partían cuatro antenas como la cola de un cometa, pero muy finas, como bastoncillos y creo que éso me ha inspirado para hacer mi versión de esta banqueta que también es mesa si le das la vuelta a la tapa.
Explorando la superficie de Jupiter con el compás.
Ayer por la tarde empecé con ella, me puse el mandil azul para empezar a tornear las patas, para hacer las antenas..., y me pasó algo curioso, me sentí como más esqueletero, como más profesional y, poco a poco, fuí dando forma, entre las gubias y entre los dientes de las fresas y de la sierra de cinta, a los tablones de haya, hasta que la Sputnik quedó lista para hacerla orbitar entre mis clientes.
























