jueves, 29 de noviembre de 2012

TORNEANDO LA SPUTNIK.


 A veces veo imagenes que me sugieren otras, lo curioso es que esa segunda imagen llega a resultar obsesiva y cohabita con la visión real. Algo así me pasó cuando me encontré con estas banquetas entre las paginas de Casa Viva, enseguida me imaginé al mítico satélite ruso, creo que el primero que orbitó alrededor de nuestro hermoso Planeta Azul  y, desde entonces, siempre que recordaba esta banqueta, asociaba impepinablemente la imagen de esa esfera de la que partían cuatro antenas como la cola de un cometa, pero muy finas, como bastoncillos y creo que éso me ha inspirado para hacer mi versión de esta banqueta que también es mesa si le das la vuelta a la tapa.


   Explorando la superficie de Jupiter con el compás.


  Ayer por la tarde empecé con ella, me puse el mandil azul para empezar a tornear las patas, para hacer las antenas..., y me pasó algo curioso, me sentí como más esqueletero, como más profesional y, poco a poco, fuí dando forma, entre las gubias y entre los dientes de las fresas y de la sierra de cinta, a los tablones de haya, hasta que la Sputnik quedó lista para hacerla orbitar entre mis clientes.


                    Y aquí veo a Jupiter y a su eterna tormenta, ahí abajo, a la derecha.




lunes, 2 de abril de 2012

FAMILIA COSTA, 100 AÑOS TORNEANDO LA MADERA


El viernes pasado me acerqué hasta el taller de tornería de Alejandro y Ángel Costa, les llevé unos cuadradillos para tornear y hoy, lunes, me han llamado para que pasase a recogerlos. La verdad es que me apetecía montar en Duna y creo que a ella le apetecía rodar. Unos minutos más tarde aparcaba en la Plaza Chopin de Valencia y nada más entrar en el taller me encontraba con una preciosa silla repleta de torneados y embogada con fibra vegetal, hecha a mano y recolectada de entre los montes de la región.
Me ha parecido preciosa y Ángel me ha comentado que en los mercadillos medievales, a los que suele acudir con su hermano, despertó bastante interés, que gustó. Realmente es difícil que algo torneado por los hermanos Costa no guste, son 100 años de tradición, de oficio, de arte y de cariño.
Me cuenta Ángel que ya de pequeño, de muy pequeñito, acudía al taller a recoger las virutas o a lijar y su hermano Alejandro añade que él iba al colegio, situado justo enfrente del taller, y que cuando acababa las clases también iba al taller a echar una mano, a barrer u ordenar los cuadradillos que dejaban los clientes para ser torneados.
Y de nuevo surge en mi mente la figura del aprendiz, la imagen del niño que cambiaba las actividades extraescolares por las visitas a los talleres, quizás no aprendían inglés o informática..., pero se estaban ganando el porvenir con un oficio, se estaban ganando la independencia como personas.

Ángel me enseña su ultima creación, un cuenco para cascar nueces, incluída su macita con el mango en wengue y el resto en haya. Me recuerda a aquel anuncio de turrones Picó en el que el anciano iba rompiendo las almendras a golpe de macita, sin prisa, regodeándose con el placer de lo bien hecho, con el placer de trabajar con gusto, con mimo, sin prisas..., pero los tiempos han cambiado, hay más prisa y me despido de los hermanos Costa. Recojo mis patas torneadas y Duna y yo regresamos a mi taller de esqueletaje para colocarlas en los sofás que terminé el viernes pasado.
Ángel y su hermano Alejandro tienen su taller de torneados en la Plaza Chopin de Valencia, en el nº 12 y responden a estos telefonos, 963721827 o al móvil 658965309.