martes, 19 de enero de 2016

RESUCITANDO EL SILLON DE SIGMUND FREUD.




     
 
 Antropomorfo e inquietante...., el sillón sobre el que Freud escuchaba a sus pacientes, me mira desde el banco de trabajo.
   Aun no está terminado pero aún así, en estado de gestación, resulta sugestivo y atrayente, casi como lo prohibido, como lo oculto, como lo desconocido, como eso que habita en lo profundo de nuestra psique y que el padre del psicoanálisis se empeñaba en desenterrar, escuchando sentado en el sillón, de piel, como de piel humana, como una proyección de homo, agazapado a la espalda del neurólogo, con sus brazos proyectados hacia delante, envolviéndole y con las manos unidas a las consolas de haya que recuerdan a las varillas o a los hilos que mueven las marionetas, o a los tendones y nervios que ascienden por un respaldo estrecho rematado en un cabezal de parietales ensanchados.
 

 
 
    El cerebro parece crecer solo hacia los lados, un crecimiento deforme, extraño, desagradable..., eran los traumas, las fobias, los odios, los anhelos y deseos reprimidos.

 
 
 
   El camino del crecimiento, de la maduración mental, atravesando campos a veces sórdidos, extraños, vergonzosos, inconfesables..., lo que nos hace ser como somos, brillantes, complejos, diferentes, imprevisibles a veces, aunque previsibles cuando las emociones nos manejan, cuando el cerebro reptiliano aparece y anula el neocortex, cuando la química inunda las circunvoluciones cerebrales y el consciente, el yo racional se ve contra las cuerdas acosado por el otro que habita en nosotros mismos.
   Y el sillón parece mirarme, incluso parece reír cuando le digo en la soledad del taller de esqueletaje.
 
 
 
   - Te voy a bautizar como "El sillón de hacer Vudú".
   Pero el antropomorfo no monta en cólera, me observa, deja escapar una voluta de humo y contesta.
  - Hablas desde tu otro yo, desde ese que se reprime y que nunca dice no..¡¡¡¡, no quieres que nadie te clave mas agujas, ahora las quieres clavar tu, así te ves y así me ves.
  

martes, 12 de enero de 2016

UNA SILLA INSPIRADA EN LA SERIE CONTOUR DE GRANT FEATHERSTON.




   
      El R-160 curvo no va a estar solo, José Luis me pide seis sillas a juego de ese sillón que poco a poco se ha hecho un hueco en mi corazón y en mis sentimientos.
    Algo está cambiando a mi alrededor, quizás sea una percepción demasiado optimista, quizás sea una percepción anhelada o deseada, pero me da la sensación de que mi trabajo empieza a darme un placer diferente al del dinero, que no es abundante ni mucho menos. 
 

 
 
   El taller se está convirtiendo en mi verdadero hogar, en un lugar donde surgen piezas, donde se crean objetos inanimados que poco a poco me llenan de vida. Se está convirtiendo en un refugio, puede que en un cubil o en una madriguera, puede que en una cueva..., no lo se, pero mi padre hizo mucha vida en él, casi todas mis hermanas nacieron en esa planta baja..., es posible que se esté convirtiendo e el centro de mi universo.
   Y Joa dijo al ver esa foto..., " parece que te la haya hecho un angel..."

sábado, 9 de enero de 2016

RAY Y CHARLES EAMES en "LA DECORADORA"




    


   Deseaba llegar a este capitulo de "La decoradora", titulado "The Showroom", porque sabia que de ser capaz de escribir hasta aquí, podría terminar esta novela, aunque desde luego el trabajo de pico y pala no ha cesado y aún queda bastante trecho por escribir, pero a uno se le pone una sonrisilla en la cara muy gustosa.

Fragmento del capitulo X "The Showroom".


   - Joder…, pero qué coño – murmuró la decoradora, apoyándose en la barandilla de hierro y alargando el cuello hacia la vivienda que descubrió tras las dociles ramas de unos eucaliptos crecidos frente a ella. Un hombre, vestido con  vaqueros acampanados y con un jersey de lana de cuello alto color crema, barría la hojarasca del césped, pero tenía especial cuidado en no tocar las avecillas negras que permanecían sobre la hierba con las cabezas estiradas, elegantes, altivas…, incluso dejó el rastrillo y se agachó frente a una de ellas para limpiar el plumaje negro con un trapo.- no puede ser, no puede ser –repitió Sara observando de nuevo aquella vivienda de cristal, aquellos rectángulos que se cruzaban uno sobre el otro y que se apoyaban en vigas de madera que sobresalían por los extremos de unas paredes que realmente eran enormes ventanas enmarcadas en hierro negro. Pese al reflejo y a la distancia podía distinguir algo del mobiliario, aunque parcialmente, los estores y algunos paneles de colores rojos amarillos y azules, velaban la transparencia del vidrio.

    Carecía de cubierta o de terraza, tan solo un alero de pizarra negra avanzaba desde un lateral de la cristalina fachada, hacia el jardín enmarcado por los eucaliptus, aunque el césped llegaba hasta los mismísimos ventanales, anclados a ras de las losas de terracota que rodeaban la vivienda y sobre los que reposaban dos sillones de estilo danés, bajitos, inclinados y con los asientos de cuerda- estoy flipando –volvió a murmurar la decoradora sintiendo como su corazón volvía a acelerarse como cuando descubrió los perfiles del Papa Bear en aquel mar de escombro.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

METAMORFOSIS DE UN R-160 GRANT FEATHERSTON.



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      Es curvo y de medidas extrañas, poco armoniosas pero son las que me han pedido y el Contour de Grant Featherston sufre la metamorfosis, aunque realmente jamás fue un R-160, lo que hice fue una versión, una aproximación del mítico modelo australiano y ahora el cliente quiere un sofá que aún se aleja mas del modelo original.
    Tan solo me sirve de mi R-160, las barras traseras y algunas cotas, el resto va tomando forma sobre el cartón y después sobre la madera, primero cortan las tijeras y después la sierra de cinta, después las gubias adelgazan los cuadradillos de haya, los suavizan y se convierten en las patas cónicas que daban forma a las cruceta de los Contour en los años 50 y que ahora replican casi todos los diseñadores que quieren aportar un aire escandinavo a sus creaciones, aunque curiosamente esa formula la popularizó el creador australiano.

 
   El modelo toma forma y se cierra demasiado de delante, no puedo aumentar el radio del respaldo y los brazos se alargan, asoman unos cuernos que recuerdan de lejos a los crujientes extremos de croissant o a los extremos del Halcón Milenario. Lo doy por terminado y en el silencio del taller pienso en como empezó todo, en como me da la sensación de que los tiempos están cambiando, en como los tapiceros parece que me tratan de otra manera y en como yo mismo voy percibiendo el entorno y mis propios sentimientos de una forma distinta.


 

 

   No puedo evitar sentir el paso de los años, pero de una forma muy curiosa y al tiempo inquietante. Siento que he ido acumulando experiencia, que desde luego no impide que me equivoque día si y día también, una experiencia que a veces me permite predecir el futuro...., quizás porque veo que la noria de mi vida ya ha dado una vuelta completa y todo empieza a parecerme demasiado familiar, demasiado predecible, la diferencia es que la noria no volverá a completar una vuelta, pero espero que se detenga en la parte alta para poder ver de lejos y hallar alguna respuesta.



 

viernes, 25 de diciembre de 2015

TAPIZANDO ICONOS DEL DISEÑO, APRENDIENDO A VIVIR.



    

   
   Ayer, Juan Carlos Estruch y yo nos abrazamos después de almorzar, después de charlar un rato y después de confesarme que el día anterior se le habían saltado las lagrimas cuando fue a recoger a su hijo al aeropuerto. Regresaba de Inglaterra y ellos también se abrazaron, eran muchos jóvenes los que regresaban a España, los que regresaban a sus hogares y era muchos los padres y madres que les esperaban.
 
   - Pedro, mi hijo me dijo algo que volvió a emocionarme -comentó Juan Carlos mientras daba vueltas al café con la cucharilla- admitió que todos aquellos discursos que le soltaba sobre el futuro y sobre el estudio, sobre el sacrificio, sobre el esfuerzo y que le parecían autenticas chapas..., pues eso, que han hecho de él lo que es ahora, alguien joven y con un futuro prometedor por delante.
 
  Y creo que Juan Carlos volvió a emocionarse al recordar de nuevo ese momento con su hijo..., pero no lloró delante de mi porque los hombres no lloramos en publico, solo lloramos en la intimidad, cuando nadie nos ve, como me ocurre a mi mismo demasiado a menudo, como por ejemplo cuando el propio Juan Carlos me enviaba las  fotos de los iconos del diseño que hemos ido tapizando en estos apenas dos años que han pasado desde que nos conocimos.
 
 

 
 
 
   Ahora entiendo que la sensibilidad y la pasión que hizo llorar a Juan Carlos cuando abrazó a su hijo es la misma que le ha permitido tapizar las creaciones de Wegner y de Juhl con una dignidad conmovedora, la misma que puso en tapizar el Alien Chair o el Hybrid, la misma que le motivó a acompañarme cuando hicimos los reportajes del chéster en deconstrucción y del modelo perdido de Finn Juhl.
 

 
 
   Fueron momentos inolvidables que me emocionaron y que terminaron de convencerme de que ahora, a punto de cumplir 50 años, estaba aprendiendo a vivir y a disfrutar de mi mismo.
 

 
    
 

viernes, 11 de diciembre de 2015

UNA FUTURISTA CHAISE LONGUE.

 
 
  
 
 
 
   
 
La pieza es original, tiene diseño, es algo futurista e incluso "sesentera", rompedora, sensual, podría recordar a los ardientes de labios que inspiraron al conocido modelo de Dalí, pero no, es un prototipo tapizado por Juan Carlos Estruch y Toni.
   Juan Carlos vino al taller con los planos hechos por el mismo y yo puse mi típica cara de espanto y  me invadió una súbita palidez porque no terminaba de ver los volúmenes en tres dimensiones. 
 Pero mi amigo gesticulaba como si estuviese dibujando en el aire y yo seguía el movimiento de sus manos, los enlazaba en el aire y poco a poco fui descubriendo las formas y sus relieves.
   - Aquí me pones esta pieza porque la goma gira aquí y bla, bla, bla, bla.....
   Y este ha sido el resultado, un tapizado que puede parecer sencillo, aunque hacer girar los rellenos en esos ángulos no es fácil, si quieres dejarlo casi sin arrugas ni pliegues, ahí se ve cuando un tapicero ama su trabajo.