martes, 17 de noviembre de 2015

UNA SONRISA DE SATISFACCIÓN.





     
 
Durante hoy he sonreído en varios momentos mientras montaba los dos Hybrid que he vendido, pero no sonreía por la venta en si, sonreía por la satisfacción que me producía el hecho de que dos personas hubiesen elegido  mi sillón para llevárselo a sus hogares.
    Realmente es una venta ridícula, es algo casi insignificante a nivel económico, pero me ha hecho sonreír, me ha hecho trabajar con entusiasmo y con alegría y me ha devuelto algo de esperanza.
 
 




      

viernes, 6 de noviembre de 2015

LA DAMA DE ZANUSO Y EL ESQUELETERO.



                                                                              



       Siempre es así, me pongo el caso, escucho el sonido en frio del motor en V de la 535, suena el típico clonk al engranar primera y viajo en el tiempo, aterrizo en la tapicería de Juan Vicente, después de salir del túnel, contengo la respiración y allí mismo, justo en el rincón en el que conocí a Joseph Hoffman y a Charles Eames, me encuentro con el Lady  (1951) de Marco Zanuso.

                                                    
 



    Pequeño, de asiento bajo, dulce, de perfiles muy suaves y líneas casi tímidas. Me acerco a la creación mas celebre y conocida de Zanuso y me siento, me recreó, me sorprende la escasa altura del asiento, veo a mis rodillas demasiado altas pero me encuentro cómodo, mis brazos reposan relajados y sonrío dejándome acoger por un diseño mítico, por un Bel Design que reposa actualmente en el Moma y en algunos hogares privilegiados, pero eso si, reposa siempre sutil, inofensivo, sin una sola arista, sumiso, callado, siempre a la espera, siempre dispuesto a mitigar nuestra fatiga, aunque también es capaz de mostrarnos un rostro oculto, una vista contundente cuando te agachas frente a él y lo contemplas a ras de las baldosas, a ras del terrazo, a ras del parqué.


                                               




 

lunes, 2 de noviembre de 2015

EL SILLON MAS FAMOSO DEL MUNDO.




 

 
 

       Se habla mucho de innovar, de buscar nuevos diseños,  de plantear nuevos enfoques, de idear nuevos planteamientos, de abrirse a otros estilos, a otras estéticas, a otras formas de concebir la decoración o la tapicería...., pero al final resulta que lo que funciona es lo de siempre, lo de toda la vida.


 


 
   Desde hace un par de años he replicado alguno de esos iconos famosos del diseño, disfruté con el Papa Bear, me gustó la peculiar estética del Pelikan, la poesía del Poeten, la frescura y gracia del R-160 o la leyenda que envolvía al modelo perdido de Finn Juhl, pero todos esos diseños fueron cayendo lentamente en el olvido, sin embargo, los orejeros de toda la vida que he hecho hoy se siguen vendiendo pese a todo, pese a su estética clásica, pese a estar hartos de verlos en las casas de nuestros abuelos o en los despachos de nuestros padres, pese a encontrarlos en las casas de nuestros amigos, en la casa de los padres de la novia o en salón de la casa de los padres del novio, están en todas partes, quizás por eso se siguen vendiendo sin apenas haber variado sus formas en lo esencial.
   El orejero de siempre nos es tan familiar y conocido que se sigue vendiendo pese a las modas y las tendencias, con aires mas o menos serios, mas o menos clásicos, con faldón o con patas Chippendale sencillas, sin tallas pero con un toque de clase que añade distinción al anónimo orejero de toda la vida, con telas modernas y simpáticas, con acabados mas actuales o con aires renovados como el RO de Jaime Hayon...., pero creo que el secreto está en la comodidad intrínseca y en la familiaridad.
    Por cierto, Rosa Herrero, en uno de los mejores post jamás escritos sobre sillones orejeros, ya nos cuenta que esta querencia por los orejeros data de la Edad Media, los señores feudales pasaban largas horas sentados en ellos, frente al fuego y a salvo de las gélidas corrientes de aire que barrían los enormes espacios abiertos de sus castillos...., 

jueves, 22 de octubre de 2015

11 MODELOS DISTINTOS DE SILLONES GIRATORIOS.


 
 
 


        
        - Uno de cada modelo, son para un complejo de viviendas y quieren que cada despacho tengo un giratorio diferente -me dijo el cliente- ahí tienes las medidas y si tienes alguna duda me llamas.
    Cuando salí de la nave industrial del tapicero me volvió a invadir cierta angustia, los polígonos ejercen esa mala influencia sobre mi, pero desde siempre. Me marchaba de allí con un pedido engorroso, de esos que ningún esqueletero quiere hacer, 11 modelos distintos de sillones orejeros, algunos raros, otros extraños, uno que me recordaba al asiento de un autobús y otros que se inspiraban en modelos muy clásicos, tapizados  en capitoné, con orejas, en cueros rojizos o en pieles negras, algunos muy sencillos, con detalles de madera vista y un aire retro muy interesante..., pero todos con unas medidas extrañas que me hicieron llamar al tapicero.
    - Oye Vicente, es que estas medidas son muy raras, hay un modelo que se me queda el asiento a 42 de luz y eso es muy poco..., bueno poco no, una vez tapizado ahí no se sienta nadie.
    - Bueno, haz lo que quieras con las medidas..., y gracias por llamar.
 
 
 
 
 
 
   Ese fue un momento de liberación, aunque no del todo, porque descubrí que cada modelo me costaba un día de hacer y que siempre me inquietaba la idea de que mis decisiones no fuesen las correctas..., porque eran bastantes decisiones, pero continué tomando decisiones, diseñando y fabricando esos sillones giratorios de despacho y llegando a desarrollar dos al día.
  Y esta misma tarde el terminado el último, una versión en giratorio de un sillón clásico de patas torneadas, un curioso orejero que cuando gire en su peana podrá recordar al vuelo de un murciélago.
 

   
  

martes, 6 de octubre de 2015

TAPIZANDO EL MODELO PERDIDO DE FINN JUHL.




   






        En 1950 Finn Juhl diseñó un modelo que recordaba a su Poeten de 1941, pero la nueva creación resultaba algo mas audaz y valiente, vaciaba su riñonera y daba al respaldo un aspecto aéreo, recordando a un puente que se elevaba sobre el asiento, dejando un hueco justo por encima del cojín. Pero la nueva pieza no iba a  alcanzar la popularidad del Poeten o de la silla número 45, de hecho se fabricaría en una serie numerada y limitada encargada al ebanista Soren Willadsen y terminaría perdiéndose en el tiempo sin nombre, sin llegar a ser bautizado públicamente.


 
 
 
   El enigmático modelo quedó en el olvido hasta que Sergio Sánchez entró en mi taller de esqueletaje con unas imágenes en su móvil, eran las primeras fotografías que veía de esa pieza, pero rápidamente me recordaron a las maneras Finn Juhl, aunque fue mas tarde cuando rastreando el modelo di con algo de información, realmente muy poca información, de hecho las imágenes correspondían a modelos originales de subastas que llegaban a alcanzar los 17.000 euros.
   Esa fascinante historia me animó a empezar a trabajar en el modelo perdido de Juhl, rápidamente, casi como un antropólogo tentado con la idea de reconstruir el genoma de un Homo habilis o el de un Neardental para poder mirar directamente a los ojos de los testigos del nacimiento de la Humanidad.
 
 

 
   El modelo fue tomando forma, fue surgiendo durante la tarde de un domingo y finalmente dejó el taller de esqueletaje para que las manos de Juan Carlos Estruch continuasen recreando el diseño perdido de Finn Juhl.

 

 
   Juan Carlos tampoco pudo escapar al influjo mágico del modelo y poco a poco se fue encariñando con el silloncito, con esa tacita que recordaba a un capuchino con granos de café tostado flotando sobre su espuma. Fue vertiendo en él su saber hacer, su profesión, su oficio y su tesón..., realmente el tapicero estaba empezando a saborear el capuchino a solas, cuando sus oficiales terminaban la jornada de trabajo y la tapicería quedaba en silencio. Entonces era la aguja curva la que empezaba a coser la tela con puntos muy apretados, muy juntos, apenas separados por unos milímetros.
 

 
 
  El tapicero cosía abstraído y durante ese tiempo se olvidaba del estrés causado por las facturas que le debían, por los presupuestos que tenía que calcular, por la presión de algunos clientes ya despojados de toda humanidad..., Juan Carlos tapizaba y esbozaba una sonrisa al recordar otros tiempos, cuando él era el aprendiz y su padre el oficial que le enseñaría a ganarse la vida con sus manos y su honestidad.
 

  
  
 
     
  

sábado, 26 de septiembre de 2015

POL KJAERHOLM, EL DANES ENAMORADO DEL ACERO.







                                                                              

        

 En 1951, Pol Kjaerholm concibe una silla muy especial para el proyecto de fin de carrera..., la PK 25, una pieza que se aleja de la madera, que se aleja de las líneas orgánicas usadas por los diseñadores daneses del momento, una silla que se aleja del estilo escandinavo mas estricto y puro.
   La silla del joven diseñador es de acero pulido, formada por pletinas continuas que se pliegan creando las patas, el respaldo y unos falsos reposabrazos que tienen la función de sujetar el delantero de la novedosa silla, la patas quedan retranqueadas y el asiento parece flotar.
   Pol nace en 1929, en Oster Vra y siendo un adolescente comienza a formarse en una ebanistería local, en ella aprende a trabajar la madera, aprende a crear formas con ella e incluso a modelar con tablero laminado. En ese material diseñará su alucinante silla PK0, modelo que recuerda a la Plywood de los Eames o a la Shell chair de Wegner, no obstante el joven Pol trabajará para el genial danés.



 Pero Kjaerholm se irá distanciando lentamente de la madera, descubre las limitaciones de una materia prima mimada y admirada por los maestros ebanistas daneses, pero que no logra satisfacer los diseños que bullen en su mente y que tan solo puede materializar con un material que ya fascinó a Breuer y Le Corbusier...., el acero.
   Después de formarse en la escuela de Artes  y Oficios, el danés apuesta por el metal y se gradúa con la exitosa PK25, es el inicio de un romance entre él y el acero. Kjaerholm lo combinará con elegancia y clase, creando piezas fascinantes y envueltas en un halo ecologista y noble como es el sillón PK20.







 Un diseño sinuoso, exquisito, volátil, flexible como una serpiente de plata que debía de combinarse con tiras de cuero reciclado, pero finalmente la idea sería desechada.
  EL PK 20 era demasiado valioso y bello como para vestirlo con tiras de cuero recuperadas de las fabricas de curtidos, finalmente se usaría piel de la mejor calidad para combinar con el acero mas hermoso, con el acero mas dócil, con el metal rendido a la creatividad de un Pol que  décadas después abandonará el diseño para dedicarse a la docencia en la escuela de Artes y Oficios, aunque realmente seguirá diseñando en compañía de su mujer Hanne, una brillante arquitecta que diseñará la casa del matrimonio, Pol se encargará  de crear los interiores que les acompañarán el resto de sus vidas.