jueves, 7 de mayo de 2015

EL SOFÁ CON ALMA DE DINOSAURIO LACUSTRE.... NESSIE.











          

   De copete ondulado y largo que terminaba emergiendo de la imaginación del esqueletero, alimentada por las palabras del Juan Carlos Estruch, el fue el primero en llamarle así, "monstruo del lago Ness", al sofá que tenían fabricar y tapizar.
       De copete largo y ondulado, complejo y curvo, interminable y distinto entre tramo y tramo, entre vertebra y vertebra imaginaria.
   El esqueletero cortaba el cartón, marcaba los tablones y aserraba las dogas, las costillas de Nessie, ensamblaba los huesos fósiles y poco a poco reconstruía lo que fue el monstruo del lago Ness, lo que era un esqueletaje con alma de dinosaurio lacustre que terminó devorándole, a él y a su mascota, al picapinos que siempre le observaba posado en la jamba de la puerta.
  

viernes, 1 de mayo de 2015

"LA DECORADORA"...., novela.






       
        Esta tarde me he decidido a escribir la primera pagina de "La decoradora", llevaba meses fantaseando con el argumento, con la trama, semanas tratando de construir el personaje de Sara, una decoradora que termina en la cárcel tras causar la muerte de varias personas al hundirse un restaurante reformado por ella.
    Me apetecía contar una historia sencilla pero amena, me apetecía volver a hablar de mis diseñadores favoritos y de la historia del mueble tapizado del siglo XX..., y aquí estoy, con la "premier" de la novela, quizás algo precipitado, como siempre, quizás vendiendo la piel del toro demasiado pronto, pero es que yo soy así.



                                                                            capitulo I

       LA DECORADORA
 

 " .......La prostituta era lo único hermoso de aquel polígono industrial repleto de naves abandonadas y de montañas de escombros y de vertidos, de cascotes y de plásticos que el viento de levante azotaba rabioso, igual que removía los cabellos rubios de la muchacha, demasiado joven para vender su cuerpo a extraños y demasiado débil para estar allí sola, rodeada de escoria, de basuras y probablemente atrapada por alguna mafia del este que la trajo a la costa mediterránea con alguna promesa de trabajo.

   Sara la observaba  desde la vieja y esquelética Seat Trans, sentada sobre unos asientos finos, sin apenas acolchado y con más costuras abiertas que cerradas.  Fumaba y observaba aquel paraje sórdido y muerto encerrada en un habitáculo sin alfombrillas, sin glamour, sin estilo y con los guarnecidos de las puertas combados. Tan solo la consolaba saber que Giugiaro había diseñado la carrocería.

   Sara cerró los ojos, dio una calada y trató de recordar el interior de su adorado Tiburón. Recordó el volante con un solo radio, los tres relojes centrales del Pallas y las miradas que la seguían cuando aparcaba frente a los locales que decoraba junto a Gerardo Vega.

  Sara emergía del elegante DS negro y se alzaba espigada y esbelta por encima del techo bajo y afilado del Citroen, La decoradora podía reconocer el deseo en los rostros de los hombres que la veían surgir elegantemente de aquel icono del diseño, en esos momentos, aquellos clientes deseaban que ella, que Sara decorase sus nuevos restaurantes, sus cafeterías o sus propios pisos, sus chalets o sus apartamentos.

  En esos momentos ella no podía evitar echar una mirada rápida a Gerardo Vega, su pareja, su mentor, el hombre con el que se acostaba todas las noches. El hombre atractivo y locuaz que había llenado Valencia con los aires vintage más refinados y elegantes, le llamaban El gurú del Vintage y los restauradores se peleaban por sus bocetos y por sus ideas. También los nuevos restauradores, amigos adinerados que alquilaban locales céntricos para mostrar al público sus habilidades culinarias, básicamente las mismas con las que agasajaban a sus invitados y conocidos. Gerardo los envolvía con su palabrería y con sus aspavientos, con sus movimientos y gestos hipnóticos. Sara observaba como esos aprendices de hosteleros caían rendidos ante ese hombre que parecía anticiparse a las modas y que parecía ser un auténtico gurú que leyese la mente de quienes le rodeaban, incluso la suya......."

lunes, 20 de abril de 2015

EL ESQUELETERO QUE SOÑABA DEMASIADO.



   
 
   El esqueletero apenas si fue consciente, pero en su rostro asomó una sonrisa cuando terminó de trazar la ultima de las dogas de un nuevo modelo de sofá con planta curva, para Cristina, fue en ese momento cuando giró la cabeza y vió en una esquina del viejo taller de esqueletaje, a su replica del Papa Bear de Hans Wegner, junto a su custom.
  Es posible que el esqueletero girase la cabeza porque escuchó el siseo de la conversación entre la maquina y el armazón, un siseo que realmente sonaba en su mente demasiado soñadora y muchas veces demasiado alejada de la realidad, pero era en esos momentos de abstracción cuando la sonrisa permanecía en su rostro durante mas tiempo. Miraba al Papa Bear y tenia la certeza de que solo él lo fabricaba en todo el país, imaginaba al Poeten o a la Pelikano y volvía a tener esa certeza.
 Una convicción llena de humildad y de emoción, aquellos iconos de épocas pasadas le habían dado vida y poco a poco iba creando una atmosfera nueva, mas pura, mas estimulante y novedosa, inimaginable unos años atrás, cuando el esqueletero no sabia que los armazones tenían alma. 

martes, 7 de abril de 2015

UN AUSTRALIANO EN GUERNICA.





     Han sido varias semanas durmiendo junto al primer Wing Chair que fabriqué, inspirándome en el icono de Grant Featherston.
 Noches en las que he descubierto que el hijo del Wing Chair podía convertirse en uno de los orejeros con mas estilo y comodidad de todo el mundo, con tan solo unos leves retoques, con unas sutiles mejoras.
  Ahora, en el nuevo Wing Chair, la espalda llega enseguida al guardariñon y la nuca se posa con suavidad sobre un arco que se cierra y que envuelve  dócilmente, entre unas orejas que también se han replegado, buscando crear un cuenco acogedor, sin aristas ni ángulos abruptos que se sustenta en un nuevo fuste, en una cruceta mas solida y fiable.
  El Wing Chair parece haberse encogido ligeramente, quizás para poder moverse por todos los hogares, para poder esconderse en cualquier habitación, para colarse entre las puertas mas estrechas..., para no dejar ni un solo rincón sin su momento de relax y calma.



 

  Las líneas de las costuras fluirán sobre unos reposabrazos que han crecido para que las muñecas descansen, para que los codos se apoyen o para que las manos ayuden a levantarse cuando cese el descanso y el sosiego que rezuma de ese orejero australiano que llegó a Guernica buscando a Ainhoa.


  

martes, 31 de marzo de 2015

RAFA NADAL Y ARNE JACOBSEN.




    

 
 
 
     Imagino que nunca sabremos que movió a los creativos del spot de la fibra óptica, me parece que de Movistar,  a sentar a Rafa Nadal sobre un autentico icono del diseño danés, es posible que el mítico Egg les recordase a una pelota de tenis, una pelota con el tamaño y con unas formas envolventes y orgánicas que bien podrían haber gestado a Rafa, e incluso parirlo, aferrado a una raqueta que habría obrado de cordón umbilical.
   Pero el caso es que los creativos se decantaron por el sillón Egg, una pieza que Arne Jacobsen diseñó por encargo, vestiría los enormes espacios del aeropuerto de Copenhague, creando al mismo tiempo espacios individuales donde los viajeros podrían reposar disfrutando de una especial intimidad que surgió de la arcilla.
  Jacobsen innovaría con las formas y con la construcción del Egg, por eso usó enormes moldes de arcilla sobre los que se reclinaba hasta encontrar las "huellas" de su espalda idóneas para el reposo del viajero, o para el de los turistas que se hospedarían en el SAS Royal Hotel.
 
 
 
  Con aquel molde, crearía las formas en fibra de vidrio que finalmente anclaría a una base metálica ligeramente oscilante..., nacía un mito, un diseño que ha llegado hasta nuestros días y que jamás se apagó...., igual que el sinuoso y excitante  diseño de su famosa silla Y.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 16 de marzo de 2015

SE LLAMARÁ AVALOR Y SE VESTIRA PARA MILÁN.






 Compacto y voluptuoso, recuerda a la obra de Botero, formas curvas que engordan y que se apoyan entre ellas, tangentes que  corren en paralelo......... y alguna vista que también evoca a un Sherman, aunque es posible que esa comparación con el mítico carro de combate norteamericano solo tenga cabida en mi cabeza y en mis recuerdos de que adolescente fascinado por la Segunda Guerra Mundial, quizás por eso paso de verlo como un tanque a verlo como una casamata de la Línea Maginot o como un bunker que surge grisáceo y petreo sobre le verde campiña.


 


  El nuevo sillón Avalor es pesado y macizo, sus reposabrazos pueden parecer amplios pasos de rueda de los automóviles clásicos, también evoca las rechonchas formas del sillón Bugatti...., pero pese a todos esos supuestos parecidos, las formas del Avalor atraen y creo que gustan.
   Brota ante los ojos como un megalito tallado pero repleto de mullida hierba....